No bastardear el Presupuesto 2021

Tras dos meses de sesiones informativas y de deliberaciones internas, los legisladores que forman parte de este comité resolvieron introducir una serie de modificaciones al proyecto enviado por el Poder Ejecutivo. En primer lugar, decidieron hacer una especie de "sinceramiento" del plan de gastos, impactando ya una ampliación de USD 843 millones a favor del Ministerio de Salud, para una eventual segunda ola de la pandemia, así como para el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), para financiar diferentes proyectos de infraestructura. Con este cambio, el déficit ya trepó del 1,5% al 4% del producto interno bruto (PIB), aunque este número ya había sido proyectado por el Ministerio de Hacienda dentro del articulado.

La Comisión Bicameral, además, creó un colchón financiero de alrededor de G. 120.000 millones, mediante la eliminación de gastos en los denominados rubros superfluos. Con ese dinero, los parlamentarios concedieron una ampliación de G. 60.000 millones al Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE), principalmente, para subsidios y aportes a los partidos políticos, atendiendo que el año próximo se vienen las elecciones municipales.

Finalmente, el dictamen da su visto bueno a la creación de cargos para el crecimiento vegetativo de las universidades estatales y para la instalación de nuevas unidades fiscales, aunque no se informó aún el número final.

El PGN 2021, con este dictamen, pasó ahora a Diputados. La Cámara Baja debe empezar esta semana a debatir en comisiones para luego tener un dictamen propio, pudiendo adoptar el dictamen de la Bicameral, modificarlo o plantear recomendaciones totalmente diferentes. Posterior a eso, los legisladores que conforman la Cámara Baja deben tratar el documento en sesión y deben remitirlo al Senado, con media sanción, antes del 15 de noviembre, de acuerdo con la Constitución Nacional.

Es responsabilidad de los diputados no bastardear el Presupuesto 2021, porque este plan de gastos no es similar al de años anteriores, debido a la pandemia.

La crisis sanitaria y económica, que empezó allá por marzo, hizo que este PGN se elabore con un piso de ingresos tributarios que caerá en USD 600 millones, con cero aumentos salariales para el funcionariado y con duras restricciones a los gastos corrientes y a los proyectos sociales que varias instituciones pretendían llevar adelante.

Pero no es solo eso.

El PGN 2021, con un déficit del 4%, apunta a mantener un ritmo de obras públicas que va creciendo año tras año y cuyo objetivo, en estos tiempos de pandemia, es convertirse en uno de los motores de la recuperación económica, debido al efecto multiplicador y la generación de mano de obra. Además, ese déficit del 4% forma parte del plan de convergencia del Gobierno a la regla fiscal, mediante el cual busca ir reduciendo el saldo rojo en un periodo de años.

La Ley de Presupuesto es, quizá, la normativa más importante que se discute en el último cuatrimestre de cada ejercicio fiscal. El plan de gastos refleja cada año el objetivo que persigue la administración pública en el corto y mediano plazo, ya sea en cuestiones como salud y educación, así como en materia de servicios básicos y programas de protección social, entre otros. El hasta ahora incierto escenario para lo que resta de este año y para el siguiente, sobre todo por el temor a una segunda ola de la pandemia, obliga a los parlamentarios a ser prudentes y responsables con el dinero de todos.

Un PGN inflado de forma populista puede volverse un arma de doble filo, en tiempos en donde no hay lugar para las equivocaciones ni para los intereses sectoriales.

Fuente: UH