“Ninguno de los cambios tiene que ver con modernizar el servicio exterior”

Le apasiona la música, es cantautor, abogado, con un máster en España sobre organización pública. Ejerció el Derecho poco tiempo en el ámbito de las oenegés. Pero le faltaba intentar algo que siempre quiso hacer, y fue postergando por la desconfianza hacia el sistema.

Hasta que alentado por unos amigos, se preparó intensamente en las materias en las que son examinados los aspirantes a la carrera Diplomática, por medio de un concurso público de oposición y méritos que convoca el Ministerio de Relaciones Exteriores desde el 2007 para el ingreso a esta profesión.

Él lo hizo en el 2014, cuando se presentaron 247 postulantes y se habilitaron 15 plazas.

Ahora, seis años después, Hugo Fernando Ferreira Cáceres, con el rango de segundo secretario en el escalafón diplomático, tendrá su primer destino en el exterior. Servirá en la Misión Permanente de Paraguay ante la Aladi y el Mercosur, con sede en Montevideo. Con él conversamos sobre temas que se están debatiendo en estos momentos respecto al servicio diplomático y consular. Incluyendo la intención de modificar la Ley 1335 que lo rige desde 1999.

–Hay sectores dentro del propio Ministerio que dicen que para ascender o para servir en el exterior hay que tener algún padrino, tener cierto apellido o estar conectado a ciertas roscas dentro de la institución. ¿Cómo ha sido tu experiencia en este sentido?

–Yo no hice nada más que presentar mi intención. Es todo un proceso, depende de las vacancias y de la liberación de los rubros. Primero tenés que ser segundo secretario. Se ingresa con el rango de tercer secretario. Pasan tres años y un poco más, y ahí se tiene el derecho a ascender a segundo secretario.

Esto depende de tus puntajes que se configuran, por ejemplo, con base en idiomas, participación en procesos de negociación, títulos. Ascienden los que tienen mayores puntajes.

Una vez que llegás a segundo secretario ya estás disponible para salir al exterior.

A mí, por ejemplo, me convocaron justo cuando nació mi hija, y era para ocupar una vacancia en Austria. Tuve que responder que no, por mi nueva situación familiar. Ahora iré a Uruguay, inicialmente sin mi familia. La vida del diplomático no es tan fácil en ese sentido.

–¿Qué pasantías realizaste cuando concluiste la primera parte de la formación en la Academia?

–Estuve tres meses en el Departamento de Legalizaciones del Ministerio, donde aprendí aspectos administrativos vinculados con apostillas, procedimiento de presentación de facturas comerciales, etc. Luego estuve en el Departamento de Tratados, que es el que administra todos los tratados. Después fui a la Dirección de Organismos Económicos Multilaterales, que es donde, me encuentro aún, y estoy encargado de todo lo que es propiedad intelectual a nivel internacional.

Me tocó la maravillosa experiencia de ser el negociador de los temas de propiedad intelectual entre el Mercosur y la Unión Europea, Mercosur-EFTA, Mercosur-Canadá; Mercosur-Singapur, en proceso. Todo esto fue como haber cursado un doctorado en propiedad intelectual.

–¿Qué opinás del hecho de que ciertos senadores cuestionen funcionamientos del Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE) y promuevan un proyecto de ley para modificar la norma que rige el servicio diplomático?

–Hay muchas aristas que analizar. Se habla de modernización, de que la Cancillería necesita estar a la altura del siglo xxi, pero uno ve que contradictoriamente el planteamiento apunta a blanquear situaciones como los cónsules políticos, que la ley vigente prohíbe.

Esto siempre representó una pelea interna dentro de la Cancillería. La modificación plantea blanquear esta irregularidad y aumentar el porcentaje de los cónsules políticos. Todo lo contrario a modernizar el servicio exterior. La Convención de Viena, firmada por Paraguay, habla de cónsules honorarios o cónsules de carrera.

Por lo tanto, lo que se propone contravendría un tratado internacional. Por otro lado, no puede hablarse de modernización y promover que los diplomáticos realicen política partidaria. Esto, desde todo punto de vista es rechazable, cuando en todas partes lo que se busca es una profesionalización de manera más categórica de la función pública en general, no solo en la Cancillería.

Imagínense, que una Coordinadora Colorada del Ministerio presenta una nota exigiendo cargos y sugiriendo nombres de sus asociados para distintos puestos. No debería haber una coordinadora colorada, liberal, ni de ningún partido en la Cancillería.

–La iniciativa propone modificar nueve artículos de la Ley 1335 del Servicio Diplomático y Consular…

–Sí, y ninguno tiene que ver con modernizar el servicio exterior, y hasta es inconstitucional al pretender modificar una disposición transitoria de la ley actual, para incorporar, por única vez al escalafón diplomático a todos los funcionarios permanentes nombrados hasta el 31 de diciembre de 1999.

Además, antes de que se implemente el concurso público de oposición en el 2007, hubo tres oportunidades para que los funcionarios ingresen al escalafón. Hubo un concurso interno, una etapa de presentación de carpetas, y hasta gente que recurrió a la vía judicial. Esas oportunidades precluyeron, por eso están buscando modificar esas disposiciones transitorias para poder tener una ventana más.

–Internamente, ¿cómo se llevan los jóvenes diplomáticos que ingresaron por concurso con aquellos funcionarios que no están ni en el escalafón diplomático ni en el administrativo?

–En la oficina donde estoy cuento con tres compañeros. Dos contratadas, una de ellas intentó ingresar dos a tres veces al escalafón, y otro es funcionario de Cancillería. La relación es normal, creo que las disputadas vienen más por las cúpulas. Ciertamente hay funcionarios que ganan mucho menos que un tercer secretario que acaba de ingresar y eso es lo que muchas veces genera prurito.

–¿Cómo podría resolverse esta situación concreta?

–Administrativamente. Se puede impulsar, por ejemplo, la regularidad del concurso administrativo para ingresar al escalafón administrativo, por ejemplo. Ver una mejor matriz para este escalafón.

Los puntos que pretenden cambiar de la ley nada tiene que ver con la posibilidad de mejorar esto. Salvo que ingresen al escalafón, por única vez, como plantean, lo cual sería violando la Ley 1335.

–¿Qué referencias tenés de otras academias diplomáticas para valorar la del Paraguay?

–Son muy similares. Tengo referencias a través de compañeros que están por intercambio en la Academia Diplomática de Itamaraty, Brasil; de Perú, Chile y España.

El proceso de España, por ejemplo, es también de oposición, pero mucho más difícil que nuestro concurso para ingresar a la Academia. Argentina tiene igual proceso.

Creo que el único que politizó su Cancillería de punta a punta, pese a que tenía una muy profesional, fue Venezuela.

La tendencia a nivel de cancillerías es a la profesionalización e instauración del escalafón diplomático.

Por eso, sería lamentable, que en nuestro país corten el flujo de un proceso que busca renovar la Cancillería Nacional, al suprimir el nuevo llamado concurso de oposición.

Se habla de modernización, de que la Cancillería necesita estar a la altura del Siglo XXI y, contradictoriamente, el planteamiento apunta a blanquear situaciones como los cónsules políticos.

En la Cancillería no debería haber una coordinadora colorada, liberal, ni de ningún partido. La tendencia a nivel de cancillerías es a la profesionalización

Fuente: UH