La pesadilla del retorno a la vieja normalidad

Este desafío para las autoridades sanitarias se suma a la carrera contra muerte en los hospitales y las carencias para combatir la epidemia. Se agrega una preocupante ola de renuncias de los médicos y enfermeras por estrés, cansancio y temor en tiempos críticos, producto de seis meses de trabajo intenso y sin descanso, porque el aumento de casos del dengue a principios de año dejó sin vacaciones al personal de salud.

La comunicación que debe ser uno de los cimientos para enfrentar esta crisis es justamente el área con más fallas de este Gobierno.

Esta fatiga social está descorriendo el foco de la pandemia y otras noticias vuelven a ocupar los espacios tradicionales que tenían antes que esta catástrofe sanitaria se apoderara del planeta.

LA VIEJA NORMALIDAD. El sueño, tras esta cachetada que demostró descarnadamente todas las falencias institucionales (ineficacia y corrupción), era aprender la lección y desprenderse de los atavismos que frenan el desarrollo del país. Como decía Guillermo Sequera, lo ideal no es volver a la vieja normalidad de los malos hábitos en términos sanitarios, ya que el simple lavado de manos no es solamente un poderoso antídoto para prevenir el Covid-19, sino varias enfermedades virósicas más. Ergo, es un nuevo hábito que debe perdurar, al igual que otras medidas. Pero él iba mucho más allá y planteó dejar atrás esa naturalización enfermante en lo individual y colectivo que destruye el Estado y el mismo planeta.

"Como humanidad somos frágiles, y esa 'normalidad' que llevábamos agudiza los riesgos. Por eso no podemos volver al mismo punto en el que estábamos antes de la pandemia", expresó alguna vez, y fue atacado ferozmente por sectores que se benefician con la vieja normalidad de los vicios que enriquecen a unos pocos.

Las denuncias de corrupción en las compras de Salud debían marcar un nuevo derrotero en el sistema de compras públicas. Es inadmisible que el dinero público beneficie mayormente a los agentes de la corrupción. ¿Están diseñando nuevas leyes para modificar este esquema perverso o solo quedará en la anécdota del diagnóstico sin cortar de raíz el problema?

RETORNO DE LOS BRUJOS

En medio de días grises por la muerte de decenas de compatriotas a causa del Covid-19, la fatiga social que ya no se sorprende con las cifras, reaparece el viejo Paraguay con sus virus de siempre.

Son las viejas y malas costumbres de nuestra clase dirigente, que por este tiempo estuvo replegada estratégicamente por la crisis sanitaria. Pero como no puede con su naturaleza, hoy vuelve con sus viejos vicios para no cambiar el modelo. Denunciados por corrupción que evaden las cárceles gracias a una Justicia cooptada por el dinero y el narcotráfico, como señala el demoledor informe de Freedom House; una Fiscalía que persigue a los que luchan contra la corrupción o cuestionan prácticas autoritarias, mientras "comete errores" para que los jueces no puedan ordenar la prisión por groseros errores de forma y las denuncias de irregularidades en cuanta dependencia del Estado.

Un país que a pesar de la profunda crisis económica que dejó sin empleo a más de 300.000 personas y degradó aún más al sector informal y cuya recuperación costará sangre, sudor y lágrimas, no logra despertar la solidaridad de una casta privilegiada que solo piensa en sus privilegios y no tiene empacho en plantear el remate de los bienes públicos con tal de no pagar más impuestos y que un gobierno sin el mínimo sentido de patria acompaña sin analizar las consecuencias. El Fondo Ganadero puso en subasta pública una finca, parte de la estancia La Patria, para capitalizar y ofrecer créditos blandos al sector pecuario. Tanta fue la indignación ciudadana que primero prorrogaron y posteriormente suspendieron definitivamente la intención. O sea, vender la casa para jugar a prestamistas no parece una idea demasiado inteligente por la alta probabilidad de que ese dinero ya no regrese nunca al Estado. Una vez más, la indignación ciudadana expresada en las redes sociales fue clave para frenar un atropello estatal.

En esa misma línea está el Ministerio de Hacienda que sigue pensando en la deuda como única vía para salvar la economía; mientras se debate el Presupuesto General de la Nación con los vicios de siempre: ministros que puentean una vez más al titular de Hacienda y al mismísimo presidente de la República para revertir los recortes de sus planes.

Los delincuentes del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) volvieron a dar su estocada para demostrar que en el Norte mandan ellos. Secuestran y mantienen un silencio perverso sobre la suerte del ex vicepresidente Denis, empujando al Gobierno a caminar por la cornisa una vez más. Y la lista sigue…

Ante un Gobierno reactivo, que no toma la delantera para erradicar los viejos vicios, no queda otra que apelar e incentivar la fuerza de vastos sectores de la sociedad que ya no quieren volver a esa vieja normalidad de la corrupción que empantana, segrega, mata, embrutece y empobrece.

La vieja normalidad debe erradicarse con la vacuna del empoderamiento ciudadano en alianza con aquellos dirigentes que sueñan lo mismo.

Fuente: UH