-->

Pytyvõ

El escaso entusiasmo demostrado por adherentes de ambos grupos es una muestra clara de que esta relación está pegada con saliva. Puede promover varias cosas interesantes en el camino. La irrupción de liderazgos nuevos que contesten este acuerdo de cúpula y crezcan en proporción directa al descrédito del gobierno bicéfalo actual. Varios movimientos colorados no alineados con el sistema pueden acabar destrozando este partido tradicional y promover candidaturas renovadas en paralelo.

Así llegó Uribe en Colombia y también López Obrador en México. Los dos pertenecían a partidos de arrastre similar al colorado y crecieron en directa proporción al ocaso dirigencial de sus partidos. El nivel de crispación social será incontrolable para estas dos figuras desgastadas que aquellos que aspiren a continuar su vida política –al menos por 5 años– se verán obligados a saltar del barco compartido por cuestiones absolutamente de sobrevivencia. No alcanza el Pytyvõ con esa cantidad y con las demandas que sobrevendrán después de la pospandemia.

Nadie en democracia ha sostenido un liderazgo más allá de una década. Todos se vieron forzados a abandonar la carrera política o se fueron por el camino del exilio, la muerte, la llanura o los cuarteles de invierno.

El "reinado" de Oviedo duró 10 años y la vigencia de Cartes llega este año a su fin. Nació con el mundial de Sudáfrica 2010 y se va con el coronavirus en el 2020. Lo mejor que hubiera podido hacer es anunciar su retiro de la vida política porque el programa Pytyvõ que funciona como placebo ataca fundamentalmente a la memoria. Ha querido prolongar su vigencia a un costo enorme a nivel personal, comercial y político. Ha preferido morir despellejado que exiliado en su estancia chaqueña. Abdo se ha vuelto un rehén de la situación y Cartes lo arrastrará al precipicio. Es el beso de la muerte que no se animó a evitar. Su suerte estará unida a dicho óculo y sus consecuencias enormes en el corto plazo.

Culpará a sus asesores y a su eterna como demostrada adolescencia pero cuando eso será tarde porque ni compasión tendrán de él.

La mejor ayuda que hubieran dado –ambos– es un acto de contrición y de enmienda. Uno de perdón ante una sociedad aún más empobrecida, humillada y en cuarentena que observa su sobrevivencia mientras los de arriba exhiben con impudicia todo lo que los de abajo carecen.

La oposición no puede contentarse con este Pytyvõ político. Tiene la obligación de construir opciones y alternativas. Cosas que no se parezcan a lo que la sociedad detesta y evitar que la rabia acumulada termine por vomitarlos por igual. Pasó así con el partido conservador de Colombia que ante el deterioro del partido liberal no construyó alternativas y en los últimos comicios no pasó del 2%.

Estamos en un tiempo de profundos cambios en la política paraguaya. Estos son los últimos estertores del modelo tradicional. El grito de agonía del viejo sistema y siempre los responsables del quiebre son los últimos en darse por notificados. La gente ya lo sabe y asiste en modo sobrevivencia al fin de su tragedia.

Fuente: UH