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“Hay que postergar el electoralismo y encontrar la estabilidad sanitaria”

–¿Cómo se siente ministro?

–Estoy a punto de escaparme del hospital (risas), pero no hay de otra. Tengo que estar reposando. Este es un proceso viral que hay que aguantar. La verdad que me siento mucho mejor. Entré con el 40% del pulmón dañado y hoy se redujo notablemente eso. Bueno, yo no me encargo del parte médico, de eso se tencarga el Ministerio de Salud, pero yo me siento bien, sobre todo estupendamente atendido.

–El presidente cambió su agenda con los casos detectados en su entorno, ¿pero no debió haber reducido sus actividades antes?

–Esto es un aprendizaje constante. Uno aprende por la vía del error. Lo que sí quiero aprovechar para decirle a la gente que confíe en los hospitales públicos. Los hospitales públicos tienen gente altamente preparada, y yo creo que es hora de valorar lo público, el servicio social, la seguridad social y la importancia de la prevención. No hay salud positiva cuando se la cura en los hospitales, hay salud preventiva cuando en los hospitales se adelanta, se anticipa a la enfermedad.

–¿Qué debe hacer el jefe de Estado para ganar de nuevo la credibilidad tras el descontento ciudadano por la demora y corrupción en el equipamiento de los hospitales?

–Yo no soy nadie para recomendar al jefe de Estado lo que tenga que hacer. Él hace lo que cree que tiene que hacer. Aquí hay a veces una confusión de roles. El Ejecutivo no es el responsable desde el punto de vista jurídico de la aplicación de la pena, de la aplicación de la ley, lo que puede hacer es tomar algunas medidas de cambio, pero la prosperidad o no de la impunidad depende exclusivamente del Ministerio Público y del Poder Judicial. Tenemos que aprender también conceptos republicanos, pero creo que todos estamos en la tarea de recuperar la credibilidad perdida. Eso, entre otras cosas, lo logramos asumiendo nuestro propio error. ¿Quién no se equivoca? Solamente el que nada hace, pero hay que tener la suficiente modestia y humildad para decir "nos equivocamos".

–¿El presidente debe hacer cambios en su Gabinete? Piden el reemplazo del ministro Julio Mazzoleni.

–En primer lugar yo tengo la obligación de ser solidario con mi colega. Me consta que el doctor Mazzoleni hace un esfuerzo sobrehumano en llevar adelante una política sanitaria sumamente compleja que ha puesto de rodillas a los sistemas sanitarios más orgullosos del planeta. Además, yo le pregunto a quienes quieren la cabeza de Mazzoleni, ¿ustedes creen que con la cabeza que viene se va a resolver el tema? ¿Ustedes creen que se baja la fiebre rompiendo el termómetro? Acá lo que se trata es acompañar las medidas de salud que están dispuestas universalmente. Que de los hechos de corrupción se encargue la Justicia.

–¿Qué opina sobre el electoralismo colorado en plena pandemia?

–La pandemia no debe impedir el ocio, el esparcimiento, la competencia deportiva, y tampoco los electoralismos políticos. Lo que sí exige son determinadas normas y ejercicios de mayor tolerancia. Hay que tratar de retrasar o postergar las pretensiones políticas electorales a cambio de encontrar la estabilidad sanitaria de la República.

–¿Cree que fue conveniente que el propio presidente Mario Abdo se inmiscuya al inscribir un movimiento?

–Este es el único país donde la gente cree que el presidente de la República o los ministros no tienen que hacer política. Todos los días están haciendo política. No le veo yo ninguna transgresión constitucional a la inscripción de un movimiento, lo dijo claramente el doctor (Emilio) Camacho. Ahora, que en vez de dedicarse a las cuestiones de Estado hagan campaña electoral fuera de tiempo, eso no sería conveniente.

–¿Qué piensa de lo sucedido con el ex viceministro Juan Carlos Portillo?

–No quiero entrar en polémicas que están más cerca de la algarabía farandulera que de otra cosa. De todas maneras creo que el (ex) viceministro Portillo tomó la decisión correcta, que es la de renunciar, no tanto por la connotación novelera del episodio, sino porque no contempló las normas de protección sanitaria. Creo que él se disculpó y es suficiente. No lo vamos a degollar tampoco.

–¿Pero piensa que hay funcionarios que están boicoteando al Gobierno del presidente o son solo errores?

–Creo que hay más error y más desconocimiento que conspiración. Sucede que la gente está tan fatigada, tan cansada, tan hastiada del encierro y de la incertidumbre que de repente recurre más a la imaginación que a la razón. Creo que es el momento en que los dirigentes, los gobernantes tienen que acercarse más a la sensatez y tener tolerancia contra la indignación popular, lo cual no quiere decir tolerar el vandalismo. Hay que tolerar la impaciencia, y acompañar las manifestaciones, pero no el vandalismo ni la violación del derecho de terceros.

–¿Qué le dice a la población a partir de su experiencia con Covid-19?

–Lo que hemos dicho siempre, que hay que cuidarse, que no debemos creer en la superstición que señala que "a mí no me va a tocar". Esto tarde o temprano puede derribarnos si no prestamos atención. Entonces, la población tiene que tomar en serio a la enfermedad. No hay que descuidar el trabajo, la provisión, el ocio sano. Si se contempla el protocolo, se utilizan los tapabocas, se limpian las manos y se evita la aglomeración, se puede perfectamente coexistir mientras dure esta pandemia.

–¿Qué piensa de aquellos que desafían abiertamente a la enfermedad con sus reuniones, especialmente los fines de semana?

–Son unos irresponsables, irresponsables sobre todo con los demás. Si se es irresponsable con uno mismo bueno, uno es libre de ejercer su propia miseria, pero no le puede exponer al peligro sanitario al resto de los ciudadanos que están haciendo un gran sacrificio para convivir la salud con el trabajo y poder pasar esta miserable pandemia. Parece que la concienciación no ha sido el procedimiento más correcto, y bueno, vamos a tener que pedir al Ministerio Público y al Poder Judicial que apliquen la ley.

Fuente: UH