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Curvas peligrosas

Por un lado, el presidente Mario Abdo Benítez le ratificó su absoluta confianza, sacándole de la lista negra de un eventual cambio de gabinete en setiembre. "Mazzoleni no se va, yo creo que está siendo un hombre íntegro y trabajador, le tocó un tiempo muy complicado. Le doy mi voto de confianza y mi apoyo absoluto. Tengo mucha gratitud por todo lo que está haciendo", dijo a radio Monumental.

Más tarde vendría un golpe durísimo de sus colegas. Un conglomerado de gremios médicos emitió un comunicado haciéndose eco de la preocupación de los profesionales de la salud de diversas partes del país. No hubo palabras edulcoradas ni eufemismos. Señalaron estar "consternados, azorados, indignados por el decepcionante manejo de las compras y la distribución de insumos para la salud a pesar del apoyo económico y ciudadano", atacando el talón de Aquiles de esta administración que no supo dar señales más contundentes contra la corrupción. La decepción médica fue enumerada con la falta de insumos, los retardos exagerados de las muestras PCR, la elevada ocupación de camas, la ausencia de campañas de conciencia, para finalmente plantear un trabajo conjunto y así recomponer el sistema.

El siempre correcto ministro recogió el guante y por esta vez dejó de lado su habitual parsimonia para responder con el mismo tono. Primero les aclaró que no faltan insumos y reclamó a sus colegas justicia e imparcialidad en las críticas: "Me miro al espejo, hago autocrítica y sigo adelante. Hace poco cumplimos 2 años de gestión, los avances son positivos y lo justo es que sea valorado con luces y sombras". Luego deslizó oportunismo e intenciones políticas: "Es importante dejar de lado las cuestiones ideológicas, políticas y los oportunismos, más allá de las críticas que son válidas y aceptamos. Es momento de construir. Estamos en un momento de sumar y ya habrá tiempo de valoraciones".

Ni siquiera el pago de la póliza por el anticipo a las cuestionadas firmas Imedic y Eurotec por las fallidas compras de insumos médicos y que marcaron el declive de su credibilidad, bajó la temperatura de los airados cuestionamientos.

CÓCTEL MORTAL. La crispación en el mundo médico por la gestión Mazzoleni se suma a la angustia y la rabia ciudadanas en momentos de la peligrosa escalada de contagios y fallecidos en agosto, que ya es el peor mes desde que se inició la pandemia con un promedio de 5 muertos por día. Y eso que aún no se llegó al pico máximo, según pronósticos del doctor Guillermo Sequera, quien vaticina escenarios más pavorosos en las siguientes semanas.

Esta progresión geométrica de virus obligó al Gobierno a retroceder pasos restringiendo actividades y la circulación en Asunción y Central, que hoy son focos de la pandemia. Una medida anunciada pero a la que aún le faltan precisiones, que deben ser detalladas en el decreto presidencial (sin publicar al cierre de este comentario). En principio, la "cuarentena social", así bautizada para evitar la grosera palabra retroceso, duraría dos semanas y entrará en vigencia desde mañana.

Estas nuevas medidas tendrán su impacto en la economía, especialmente en el área de servicios que a pesar de estar en actividad, no logra sobreponerse. La limitación horaria impactará de facto en el sector gastronómico, que advierte que irán a la quiebra si se endurece la cuarentena.

El Ejecutivo trabaja contra reloj para amalgamar las necesidades sanitarias y económicas. La dicotomía salud versus economía de la primera etapa de la pandemia fue superada y ahora el desafío es combinar ambos intereses para evitar la catástrofe de volver a la fase 0, que desembocará en la temida inestabilidad social y política.

CARRERA ELECTORAL. En medio de esta crítica situación, se abrió la compuerta electoral con la inscripción de movimientos de cara a las elecciones municipales y renovación de autoridades partidarias. De las 34 inscriptas, sobresale "Concordia Colorada", con la firma de Mario Abdo y Horacio Cartes, sellando oficialmente la operación Cicatriz, cuya finalidad es darle estabilidad al Gobierno.

Pero como la confianza es una palabra ausente en política, tanto Cartes como Marito inscribieron sus movimientos por separado. El senador Enrique Baccheta confirmó su alejamiento del oficialismo con la inscripción de su propio movimiento. También lo hizo el intendente de Asunción, Nenecho Rodríguez, que apunta a ganar el sillón capitalino esta vez por la vía eleccionaria.

Cuando el Gobierno debe concentrarse en cómo resolver la crisis sanitaria y económica, se cuela el debate electoral que en estos momentos puede ser fatal para un Gobierno que aún debe capear el peor temporal de su mandato.

La pandemia no mostró aún su peor rostro, las cifras económicas oscilan de crítico a catástrofe porque ya no hay margen para más deudas ni paciencia para más errores.

Con un ministro de Salud acorralado por la pandemia y sus propios colegas, una alianza colorada que hasta ahora solo le genera escarnios y una golpeada economía, Marito transita las peligrosas curvas de una implacable pandemia que se ensaña en destruir todo a su paso, especialmente a aquellos países cuya clase dirigente poco o nada ha hecho por sus instituciones y sus habitantes y que al menos por instinto de sobrevivencia debería guardar un prudente silencio mientras los pocos que saben hacen su trabajo.

Fuente: UH