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Reactivación económica

La presencia del Covid-19 y las medidas sanitarias para contener la velocidad de su propagación han configurado para este año un entorno económico muy extraordinario, marcando las prioridades para todos los sectores, públicos y privados. El Estado tuvo que crear de urgencia mecanismos hasta ese momento inexistentes para proveer asistencia a los segmentos más vulnerables de trabajadores formales e informales, programas de refinanciación masiva de créditos a deudores en el sistema financiero y cooperativo y los sistemas de garantías para mantener el acceso al crédito de pequeños empresarios en un ambiente de elevada incertidumbre. Además, nos requirió a todos estar atentos, crear protocolos de cuidados sanitarios para poder trabajar minimizando los riesgos de contagios, buscar opciones e innovar en productos y servicios.

Es muy destacable la temprana reacción del Gobierno para tomar las medidas sanitarias, una cuarentena muy dura inicialmente, y la posterior flexibilización gradual en cuyas etapas estamos avanzando actualmente. Es más destacable aún la respuesta de los paraguayos. Como sociedad, hemos logrado comprender la gravedad del problema, aceptamos las restricciones impuestas por la cuarentena y estamos cumpliendo bastante bien con las medidas sanitarias de protección sugeridas por el Ministerio de Salud y los expertos en el tema como el uso de mascarillas, el lavado frecuente de manos y el distanciamiento físico, además de los protocolos definidos para las empresas de distintos rubros y sectores económicos. Gracias a todo esto, hasta ahora hemos podido mantener bajo control la propagación del virus, además de estar minimizando la pérdida de vidas humanas y avanzando en la reactivación económica con la apertura gradual de los distintos sectores con protocolos sanitarios adecuados para cada sector.

La apertura gradual de los sectores económicos en el marco de la cuarentena inteligente y las medidas económicas de emergencia implementadas han tenido un impacto positivo y están impulsando una reactivación económica más rápida de la que vislumbramos inicialmente. Si bien la actividad comercial no llega aún a alcanzar los niveles previos a la pandemia, según los indicadores del Banco Central así como la recaudación de la SET, Aduanas, las compras con tarjetas de crédito, etc., la mayoría de los sectores están por encima del 85% y algunos incluso alcanzaron el 100% entre junio y julio, lo cual es muy auspicioso considerando que la pandemia genera aún una elevada incertidumbre respecto a su evolución en los próximos meses.

Sin embargo, en los diversos sectores de servicios, la situación sigue siendo muy difícil. A pesar de su apertura con protocolos más estrictos, el sector gastronómico no ha logrado repuntar sustancialmente. Tal vez refleje nuestro temor a exponernos en lugares de mayor aglomeración de personas y seguramente tomará más tiempo hasta que perdamos ese miedo. Además, los sectores que aún no pueden abrir porque dependen de la reapertura de las fronteras como los aeropuertos, hoteles, el comercio de las ciudades fronterizas como Ciudad del Este, Pedro Juan Caballero, Salto del Guairá y, en cierta parte, Encarnación y Asunción. Lo mismo ocurre con las empresas organizadoras de eventos, las que prestan servicios educativos, etc. Es necesario que los programas económicos de emergencia continúen en versiones mejoradas y focalizadas a los trabajadores formales e informales y a los pequeños y medianos empresarios que trabajan en estos sectores y ciudades y deben durar hasta que los sectores sean habilitados a reiniciar sus operaciones.

Es importante reconocer que a pesar de todas nuestras diferencias, los paraguayos nos unimos para enfrentar eventos como el Covid-19, que entendemos constituyen una grave amenaza para nuestra sociedad. Esto significa un elevado sentido de comunidad y solidaridad que nos está permitiendo sortear mejor que otros países esta pandemia, tanto en su aspecto de salud como económico. Ojalá pudiéramos mantener la misma actitud para enfrentar otros desafíos como la corrupción y las reformas para mejorar el gasto y los servicios públicos que tendremos que discutir en los próximos meses.

Fuente: UH