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La ceramista Paula Sánchez deja un legado de gran valor

La artesana de familia se dedicaba a crear esculturas costumbristas con la técnica de la cuerda seca, con la que recreaba arrugas y pliegues en sus obras de barro.

Doña Paula fue una ceramista costumbrista de Areguá, miembro de la familia Sánchez más conocida por sus trabajos con la mencionada técnica; destacan entre ellos su hermano don Catalino, su sobrino Juan y sus sobrinos nietos Américo y Héctor Sánchez, quienes dentro del arte popular tomaron un rumbo totalmente distinto al de doña Paula.

Ysanne Gayet, del Centro Cultural del Lago de Areguá (CCDL), que asiste y acompaña a los ceramistas de la zona, comenta que su familia estaba en Kokue Guasu, donde doña Paula tenía su casa taller durante años. Aunque luego por cuestiones de salud se mudó con sus parientes a Villa Elisa y dejó de trabajar.

COLECCIÓN. Sus piezas moldeadas totalmente a mano y en especial sus "chismosas" son admiradas por coleccionistas, no solamente en Paraguay, sino también en el extranjero. Esta escultura se trata de tres mujeres sentadas en un banco que simulan estar conversando, donde se aprecian los pliegues de ropas y se pueden ver las arrugas de sus rostros, que lo lograba con su técnica de la cuerda seca.

En el Centro Cultural del Lago de Areguá se cuenta con parte de sus obras. "Nosotros en el CCDL tenemos la suerte de tener cuatro ejemplares en los cuales se aprecia el trabajo minucioso de doña Paula: las arrugas de las caras de sus expresivas figuras, los pliegues de sus ropas y la actitud corporal, inclusive pícara, de sus personajes", comenta Ysanne Gayet.

El año pasado, en el ciclo de cine paraguayo del Centro Cultural Paraguayo Americano (CCPA), se presentó el documental Paula Sánchez, ceramista, dirigido por Gregorio López Grenno, con la participación de José Antonio Galeano y Jorge Garbett, y que recogía datos de su vida.

Fuente: UH