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Daño patrimonial

Más de 3.000 locales cerraron, dejando a 7.000 trabajadores sin empleo. Tras haber sido una de las más prósperas localidades del país, es hoy casi una población fantasma.

Otras ciudades que también dependían del comercio fronterizo, como Ciudad del Este, Pedro Juan Caballero, Capitán Bado o Ypejhú están en crítica situación similar. Muchas familias han emigrado y los que quedan piden desesperadamente un auxilio que nos les llega.

Aunque el Paraguay es visto como uno de los países con mejores resultados en contener el contagio y probablemente tiene una mejor base económica para hacer frente a los efectos de la pandemia, estamos lejos de poder afirmar de modo triunfalista que todo está bajo control.

La Unión Industrial Paraguaya informó que, a 45 días de iniciada la cuarentena, había 6.000 empresas al borde de la quiebra y unas 60.000 personas sin empleo. Hasta mediados de junio, el Ministerio de Trabajo reportó 1.500 desvinculaciones laborales, de la cuales 600 fueron por despidos injustificados y se estima llegar a 250.000 desempleados. El Instituto de Previsión Social ha debido ayudar con compensaciones económicas a 96.000 trabajadores suspendidos en sus empleos.

Las salas de cine calculan pérdidas por 7 millones de dólares al no poder funcionar. Los clubes de fútbol reportan casi 11 millones de dólares en daños al haber interrumpido los juegos deportivos, mientras la agencia 23 Sports y la consultora Nauta estiman que llegaría a 33 millones de dólares.

La Cámara de Anunciantes del Paraguay asegura que la pandemia le cuesta al país 40 millones de dólares por día, sin incluir los millonarios préstamos que vamos a tener que pagar.

Hay daños que no se pueden cuantificar.

Una de cada cinco personas padecerá una afectación mental como consecuencia de esta crisis. Angustia, ansiedad, síntomas depresivos, insomnio, negación, ira, miedo y estrés, incluso intentos de suicidio son algunos de los trastornos provocados durante esta etapa y que los especialistas estiman van a agudizarse en la etapa posterior.

Por todo eso nos ha causado indignación la tajante aseveración de los ex fiscales Arnaldo Giuzzio, Carlos Arregui y René Fernández, de la Comisión Especial de Supervisión y Control, al sostener que "no hubo daño patrimonial" en los escandalosos casos de compras fraudulentas de insumos médicos durante la pandemia.

Lo que a todas luces era un muy bien montado esquema de empresas proveedoras de personas amigas del poder para enriquecerse mientras nos obligaban a guardar una sacrificada cuarentena, esperando que equipen los desguarnecidos hospitales públicos para hacer frente a la pandemia, algo que hasta ahora no sucedió.

Todo el alto costo que hemos tenido que pagar y que debemos seguir pagando, casi por nada, ¿no es acaso el más cuantioso "daño patrimonial"?

Fuente: UH