Mujeres SOS, construyendo lazos familiares con amor, niño a niño

Son mujeres de distintos puntos del país que en su mayoría llegaron a los centros en busca de oportunidades laborales, invitadas por amigas o familiares que ya eran parte del programa Aldeas SOS.

La organización celebra el 23 de junio 50 años en el país y está presente en 136 naciones a nivel mundial. En Paraguay cuenta con barrios residenciales de acogimiento familiar, en las ciudades de Hohenau, Asunción, San Ignacio, Belén y Luque. Precisamente en esta última ciudad se encuentran María Luisa González, Eulogia González y Sara Báez, quienes junto con otras mujeres llevan adelante 14 casas independientes, con unos 105 niños repartidos equitativamente en cada núcleo familiar.

"Tenemos momentos difíciles porque son niños con diferentes historias, cada niño tiene un carácter especial y también influye lo que pasaron con su familia de origen", refiere María Luisa González, quien tiene 34 años y es parte del programa hace 4 años. María Luisa convive con un niño de 9 años, dos de 8 años, dos de 3 años y uno de 2 años y medio. "Acá ya me recibí de mamá, aunque no tengo hijos", refiere.

Si bien tienen días libres, es la vida misma como trabajo, disponibles 24 horas los 7 días a la semana, atentas y pendientes, porque para los lazos afectivos no hay una pausa. Las fiestas de Navidad y Año Nuevo las comparten tanto con sus hijos biológicos como con sus familias SOS. Es allí donde no existen diferencias, los pequeños conocen a los padres de sus cuidadoras y estos son automáticamente sus "tíos abuelos" como cariñosamente les llaman, según comparte Sara Báez, quien en Año Nuevo los llevó a conocer su casa familiar en San Pedro, una aventura que los más pequeños no olvidan. "La familia la vamos construyendo con el tiempo, es un trabajo muy noble, pero es un trabajo durísimo", comparte Eulogia González (39 años), tía cuidadora desde hace 6 años. Con ella viven 6 hermanos de 3, 6, 7, 10, 11, y 13 años. Eulogia tiene 2 hijos biológicos de 18 y 25 años.

Sara Báez llegó con la intención de pasar 2 años, de eso ya pasaron otros dos en que se dedicó a ser tía de apoyo en una casa con 8 niños, entre ellos adolescentes; hoy es tía rotativa cubriendo las casas cuando las cuidadoras van unos días a visitar a sus familias. De este proceso Sara rescata: "Ayudamos a chicos que vinieron sin nada, les enseñamos una casa normal, cariño, respeto, y les apoyamos en su crecimiento, vemos cómo van creciendo y mejorando".

Ingresa un niño, nace una madre. Cada niño llega al cuidado tras un proceso judicial en el que se involucran la defensoría de la Niñez, la Codeni y los juzgados, refiere la directora, Martha González Gauto. La edad máxima es de 8 años. Desde la organización se encargan de regularizar su documentación, tanto si son destinados a adopción o al cuidado en la Aldea. Hacen una investigación sobre sus raíces, para que el pequeño sepa de dónde vino y se respete su historia, atendiendo el interés superior del niño, para que, si se puede, retorne a su familia a los 18 años. "Que haya sido el final de una mala historia y que pueda ser el inicio de grandes cosas para los chicos", dice Martha.

Para ser jefa de familia, cada mujer pasa por una preparación que va de 1 a 3 años, en la que se valora la afectividad. Ellas tienen la autonomía de la casa, eligen a qué colegio van sus niños, las clases complementarias como música, danza y deportes. Manejan un presupuesto para alimentación y vestimenta, emulando una familia con todas sus normas.

Sumarse. Para apoyar a la organización se puede ingresar a www.aldeasinfantiles.org.py y ser uno de los Amigos SOS con aportes; únicos o mensuales.

Fuente: UH