“Abortamos operativos de retorno por miedo de la gente”

Reveló que deben ingeniarse para habilitar sitios de albergues, ante el temor de un porcentaje de la población. Además, lidian –dijo– con la incredulidad de muchos repatriados, quienes ven exageradas las medidas de prevención y distanciamiento físico. Confirmó que las fronteras "permanecerán cerradas hasta que sea necesario".

-¿Qué planes se tienen en vista de que están acabando los espacios en los albergues?

-Tenemos dos fases de la planificación que se inició hace dos meses. La primera, a esta altura, cuenta con 47 albergues; el 95% son unidades militares y policiales. El resto son centros privados, algunos lugares de retiro y otros espacios que fueron proporcionados por gente del sector privado. Han pasado por ellos 3.330 compatriotas que han regresado en las últimas semanas. En este momento están, en algunos de esos albergues, 1.774 compatriotas y han sido dados de alta 1.556, tras resultar negativo en los dos test (del Covid). Fueron trasladadas cada una de esas personas a sus respectivos hogares en vehículos proveídos por el Gobierno Nacional.

De ese total de 3.330 personas, 552 han dado positivo en alguno de los test (hasta el pasado jueves 13) y, por lo tanto, se mantienen en algunos de los albergues. Tienen atención médica permanente. Y de esos ya 19 han sido dados de alta al superar la etapa de infección del virus. Y esas también son noticias positivas. Cuesta decirle a un compatriota que está en estado de dificultad, de vulnerabilidad, que lastimosamente todavía no puede ingresar porque todavía no hay lugares habilitados en ese momento para recibirle.

La segunda fase inició ayer (por el miércoles 13) y tiene participación el sector privado. Por de pronto son 11 hoteles, alrededor de 500 habitaciones disponibles. Llegó un primer grupo, en un vuelo procedente de Montevideo (Uruguay). Son ciudadanos paraguayos que estaban en distintas ciudades de la región, no necesariamente en la capital uruguaya.

-Se sabe que 3.500 quieren volver, pero la proyección es de 25.000. ¿Cómo se mide eso?

-Ahora son más de 3.500 los que están registrados en consulados y embajadas. Tenemos 45 embajadas y lastimosamente no tenemos la posibilidad de estar presentes en todos los países; pero sí tenemos compatriotas prácticamente en todos los países del mundo. En Argentina, hay alrededor de 1.500.000 paraguayos y llevando al porcentaje mínimo –al 0,5%– ya tenemos una idea aproximada de cuánta gente podría llegar a venir o a querer venir de ahí. Si a eso se le suman Brasil, EEUU, España, Italia, el continente asiático –hay compatriotas que están en Nueva Zelanda, Australia–, entonces, sí, se aproxima a ese número y no tenemos certeza de que no pueda ser más incluso.

-¿Qué dificultades encuentran a la hora de abrir un albergue?

-Con la entrada de los compatriotas, se sabía que no podían ir a sus casas porque antes del cierre de las fronteras todo dependía del grado de responsabilidad de nuestra gente. Y la experiencia demostró que ese nivel de conciencia sobre la gravedad de esta situación no era la requerida. Entonces, se diseñó y planificó este proyecto de recibirlos en albergues que fue y sigue siendo muy difícil, por diversos motivos. Uno de ellos es que un porcentaje de la población paraguaya no acepta, no considera que sea apropiado recibir a nuestros compatriotas del exterior. Se los ve con temor y es natural, uno teme a lo desconocido y este virus tiene la característica de ser impredecible. Ese es uno de los principales desafíos. Abortamos operativos de retorno y de ingreso al país de compatriotas por el impedimento de la población a que se habiliten albergues.

-¿Cuántos albergues no pudieron utilizar?

-Fácilmente 20 operativos. Un ejemplo: se estaba haciendo entrar a través del puente a una pareja joven con una criatura en brazos, a cinco días de haber nacido. Se los estaba trasladando en un vehículo hasta un lugar y los vecinos alambraron el lugar.

-¿A dónde se los iba a llevar?

-No le puedo decir el lugar. Era un albergue donde ya estaba todo preparado y los vecinos decidieron alambrar todo; unos días antes habían prendido fuego con cubiertas. También suspendimos la venida de un vuelo que ya estaba autorizado a despegar porque una localidad se manifestó en contra de la instalación del albergue.

-Les cuesta conseguir un sitio…

-Al margen de eso, el hecho de encontrar un lugar y prepararlo es lo que cuesta. Porque dicen: 'acá hay un lugar', pero es grande y vacío, por lo que hay que acondicionar y prever la logística. Hay que contar con todos los alimentos y todos los implementos de limpieza y de aseo: jabón, champú, pañal, colchones, sábanas, frazadas, toallas, etc.

-Y cuando preparan la logística, es que los vecinos se levantan…

-Así es. En este momento, hay un amparo que presentaron unos vecinos para impedir que se utilice un lugar que se está montando para albergue.

-¿Van a hacerlo de otro modo?

-Es muy difícil. Lastimosamente no le puedo revelar la estrategia que ahora estamos usando porque, a pesar de todo, estamos consiguiendo y es por eso que celebramos como un gol de la Albirroja cuando el ómnibus llega a destino y la gente desembarca, siendo consciente de las dificultades.

-¿Cómo separan a los positivos de los negativos en los albergues?

-Tenemos albergues con personas que están con Covid positivo y son trasladadas a esos locales.

-¿No se mezclan con los que dan negativo?

-En principio, no.

-Hay versiones de que se contagian en los albergues ¿Qué dice?

-Se está recibiendo la acusación de que se están contagiando en los centros y la explicación es un poco larga, pero hay que darla: de las 3.330 personas que han ingresado, el 85% ingresó a través del Puente de la Amistad. De ese porcentaje, el 98% viene de San Pablo (Brasil) y alrededores. Todos vienen por tierra y hay alrededor de 14 a 16 horas de traslado. Entonces, en todo ese tiempo en un ambiente cerrado, partamos de la base de que es factible de que ya se hayan contagiado en San Pablo donde el porcentaje de contagio es elevado. Convengamos que de los 50 pasajeros, dos son positivos sin saberlo, asintomáticos. En 14 a 16 horas es más probable que el 80% de ellos hayan utilizado el baño del ómnibus. Entonces, casi con certeza de dos positivos iniciales, es probable que en el ómnibus se hayan contagiado 20 o más personas. Esos van directo al puente. Ahí están entre seis a 18 horas. Luego pasan a la frontera, suben a ómnibus del Gobierno y se los traslada a algún punto del territorio nacional durante cuatro a seis horas. Otra vez en un ambiente cerrado; con el ejemplo que estamos dando, pueden contagiarse otras 30 personas.

Llegan al albergue, se les da el instructivo. Se les lee, en algunos casos se les entrega por escrito. Se les indica que mantengan la distancia de dos metros, las camas para eso están distanciadas; que no tomen tereré juntos, no compartan la bombilla; que no jueguen maka'i o al truco ni al piki vóley. Que limpien los baños, tienen los materiales para hacerlo.

Y resulta que muchos compatriotas no creen siquiera en la existencia del virus; creen que es un capricho, una fantasía o incluso una película. Un medio periodístico puso en tapa una foto de un albergue y en una cama había como diez personas sentadas jugando al parecer a las cartas y con una guampa compartiendo tereré.

-¿Atribuye a la inconsciencia de la gente el contagio?

-Es así. Y lógicamente ahí se contagian más y es factible que así sea. Hay un ejemplo de un caso que sustenta esta realidad. Uno de nuestros centros tiene habitaciones individuales y, por ende, baños privados. A ese lugar fueron llevados compatriotas que ingresaron por el Puente de la Amistad. Y, en ese centro, más de la mitad de los que están ahí están infectados. Esa gente no sale de las habitaciones. Ahí no necesariamente se van los positivos, son gente cuyo estado de salud todavía no está definido. El test se les toma dentro de las 24 horas de haber ingresado al albergue.

-Se contagiaron en el camino…

-Es lo que le digo, salieron siendo positivo de San Pablo y, por el camino, se contagiaron entre ellos también. Entraron al albergue contagiados; no es que se contagiaron en el albergue.

-¿Qué responde a denuncias de hacinamiento en algunos lugares?

-Hay una explicación también del porqué están alrededor de 100 personas en algunos albergues de Ciudad del Este. La mayoría de nuestros albergues son para 40 a 60 personas; mismo los espacios que pudieran ser utilizados para 180 se reducen a 60 como máximo por el distanciamiento de las camas. Por ese grupo grande que fue llegando al puente, había 200 personas cada día llegando; se establecieron albergues transitorios como centro de distribución. Pero, se da el fenómeno de que a la mañana llegaban otras 200 personas y con mucho esfuerzo se conseguía lugar donde llevarlos. Esto se fue repitiendo por un mes y medio. Nuestros centros están en lugares estratégicos en distintos cruces de fronteras, apuntando a los que vienen de Argentina, de Bolivia y Brasil. Pero, por la presión que se recibe y el fenómeno de la cantidad de personas que llegan al puente, los que tenían que quedarse en el Alto Paraná, como los albergues allí están sobrepasados hace tiempo, son llevados a otros sitios que estaban preparados para otra gente que debía venir de otros países. Eso es lo que dificulta más; por eso uno de nuestros mayores desafíos lo constituyen Ciudad del Este y Pedro Juan Caballero.

-¿Qué estrategia se tiene para en la frontera seca, que es permeable?

-Ese es un gran desafío. Nuestras fuerzas públicas, realmente, están haciendo una labor encomiable, porque no solo están en las fronteras: están en las calles, en las rutas, están distribuyendo comidas, transportando a la gente.

-Pero, mucha gente pasa como si nada por Ponta Porã…

-Se tomaron medidas: se han puesto alambrados, fosas sanitarias. Se ha reforzado la presencia militar, con helicópteros y se habla con la gente que de a poco está entendiendo. Lógicamente, es un desafío diferente al de Ciudad del Este.

-¿El cierre de las fronteras va continuar todo este año?

-No sabría decirte hasta cuándo, pero el escenario es analizado y evaluado todos los días. De hecho, unas semanas atrás se habilitó la posibilidad de obras civiles y para la noche se decidió lo contrario por la no llegada de aviones (con insumos médicos). El escenario es muy cambiante.

-Brasil va camino a convertirse en el próximo epicentro de la pandemia ¿Cómo se preparan en caso de que pase?

-Dentro del análisis diario está el estudio de la situación nacional, internacional y regional también. Somos conscientes de que cada país y cada gobierno toman las medidas que consideran apropiadas. Coordinamos acciones con ellos, con todos los vecinos de la región; intercambiamos opiniones y experiencias. También hemos recibido varias llamadas y hemos contactado con autoridades de países de la región y de otros lugares que llaman a consultar cómo es que Paraguay está haciendo para mantener los índices bajos de contagio y de efectividad en los albergues. Es importante señalar que llaman a reconocer y felicitar el trabajo de Paraguay.

-¿Se pensó en esto de que Brasil está cerca de ser núcleo de la pandemia?

-Todas las alternativas se analizan diariamente y todos los escenarios están siendo monitoreados permanentemente. Entonces, las medidas que se tomen serán como resultado del análisis.

-¿Si dependiera de usted mantendría cerradas las fronteras todo el año?

-El presidente (Mario Abdo Benítez) señaló que las fronteras van a continuar cerradas hasta que sea necesario. Se trabaja con todas las autoridades de los países vecinos, se van coordinando las acciones.

-¿Cuánto dinero hay para albergues?

-No tengo los montos porque eso no estaba previsto. Si estuviese en el presupuesto sería un lujo; se está utilizando el presupuesto de cada unidad que tenía para su tropa y se destina a los compatriotas que regresan. También en las unidades militares. En este momento no hay cadetes y lo que iba a ser destinado a ellos se les otorga a los compatriotas y así sucesivamente. Recibimos apoyo de las entidades binacionales, hay distintas fuentes. Una anécdota que nos marcó en el centro: El primer ingreso de compatriotas desde el puente, había mujeres y niños que no podían seguir allí porque por la noche ya bajaba la temperatura. Cedimos un local, se les llevó, se celebró como un gol de la Albirroja. Luego vino un S.O.S. del comandante de esa unidad, dijo: 'urgente, necesito recursos, pañales, leche para criaturas, cepillos de dientes'. Fuimos aprendiendo en el camino. No se puede convocar a un director de la UOC (Unidad Operativa de Contrataciones); entonces, se conformó una vaquita entre los miembros de la comisión y la vaquita continúa hasta ahora.

-O sea ¿no hay un presupuesto asignado para mantener los albergues?

-En muchos lugares, el 95% es el presupuesto de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional. Cada centro es un desafío particular, tiene sus propias exigencias. Te confirmo que no hay un presupuesto para esto, se tiene que apagar el incendio ni bien surja y eso muchas veces no se entiende. Hay que estar en el terreno para comprender lo que le estoy diciendo.

Perfil
Federico González
Abogado. Recibido en 1991 en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción. Egresado de la Academia Diplomática y Consular del Ministerio de Relaciones Exteriores. Realizó cursos de posgrado en la Universidad de Georgetown, Washington D.C. Se desempeñó como embajador concurrente en varias legaciones diplomáticas. En 2015 representó al Paraguay ante la ONU, en Nueva York. Fue vicepresidente de la Asamblea General de la ONU durante el 70° Periodo de Sesiones. En junio de 2019 fue designado ministro asesor de Relaciones Internacionales del presidente de la República.

Un porcentaje de la población paraguaya no acepta, no considera que sea apropiado recibir a nuestros compatriotas del exterior. Se los ve con temor y es natural, uno teme a lo desconocido y este virus tiene la característica de ser impredecible.

En muchos lugares, el 95% es el presupuesto de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional. Cada centro es un desafío particular, tiene sus propias exigencias. Te confirmo que no hay un presupuesto para esto (los albergues), se tiene que apagar el incendio ni bien surja y eso muchas veces no se entiende.

Fuente: UH