Reminiscencias de la Guerra Fría, en una Alemania que transita hacia la cuarentena total

Berlín – Alemania

Alemania es de los países más afectados por la pandemia de coronavirus Covid-19 que menos drástico está siendo en la imposición de medidas restrictivas para el control de la expansión de esta enfermedad.

Hasta este fin de semana todavía no se disponía la cuarentena absoluta en todos los Estados Federales y un factor social y sicológico emerge entre las posibles causas de esta actitud: la memoria de los tiempos de la Guerra Fría y los estragos del nazismo, lo que genera una alta consideración del pueblo hacia las libertades individuales.

Irena Bender forma parte de la población berlinesa que todavía está buscando cómo adaptarse a los cambios que de un día a otro debió adoptar en su vida cotidiana. Luego de que le avisaran que se suspenderían las clases en la escuela donde enseña y en todo el sistema educativo nacional, canceló también sus idas al gimnasio y tuvo que dejar de reunirse con sus amigos.

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El East Side Gallery mantiene los restos del muro de Berlín y es uno de los principales centros de memoria de la ciudad.

Foto: Marta García

Cuando se enteró de que la Unión Europea cerraría las fronteras a los ciudadanos no pertenecientes a sus países miembros y se manejaba la posibilidad de que se dificultara el traslado entre los Estados de Alemania, no pudo evitar sobresaltarse. Estaban volviendo a vivir este tipo de restricciones a la movilidad por primera vez en tres décadas y empezaban a retornar ciertos recuerdos de su niñez y juventud.

"Siempre tuvimos un sentimiento muy liberal, porque somos Europa, puedes viajar de un país al otro sin control, tenemos la misma moneda. Ahora, como cierran todas las fronteras, me siento encerrada, aislada, ya tengo miedo de que cierren más las ciudades, que no pueda irme a la casa de mi papá, estoy un poco nerviosa, tenemos un sentimiento de como vivíamos en los 70s y los 80s", comenta.

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Irena Bender y su esposo, Sven.

Foto: Marta García

Hasta la caída del Muro de Berlín, Irena debía someterse a los exhaustivos controles que requería pasar de Berlín del Oeste a Berlín del Este. Con la separación del país, culminada la Segunda Guerra Mundial, su abuela y toda la familia de su madre quedaron al otro lado del muro; para compartir las celebraciones de Navidad, cruzar aquella frontera implicaba, por ejemplo, dejar que se revisara el auto porque estaba prohibido el transporte de varios productos.

Entre las anécdotas, recuerda que lograban llevar revistas y café a sus familiares en el Este, escondiéndolos entre mantas en el auto. "Yo tenía tanto miedo en esa aduana, los controles eran muy estrictos, la policía no era amable, era muy dura", agrega.

Ni ante ataques terroristas

El historiador Eduardo Tamayo Belda coincide con Bender en que probablemente Europa no vivió una situación de confinamiento similar a la actual desde tiempos de la Guerra Fría, salvo algunos eventos específicos que afrontó algún país del bloque.

"En los momentos más críticos de ataques terroristas, estos fueron siempre localizados en algún país, o en dos países, y en ciudades puntuales, no cerrándose jamás ni fronteras, ni cosas así. Hubo algún que otro episodio aislado de confinamiento en barrios por temas de terrorismo cuando se sospechaba que algún implicado andaba por las calles, pero un confinamiento por barrios y de dos o tres días", relata.

En el caso de su país, España, explica que se encuentran en estado de alerta y que esto en democracia solo había ocurrido en el 2010, durante una huelga masiva de controladores aéreos que forzó al Gobierno a decretar el estado de alerta, para poder llevar a controladores militares a las torretas de control aéreo y evitar tener que cerrar los aeropuertos.

Contextos diferentes

No obstante, Tamayo Belda aclara que las condiciones en que se dan los bloqueos en las fronteras en tiempos del coronavirus son muy diferentes a los controles que se tenían durante la Guerra Fría o a los aplicados contra grupos específicos como refugiados y migrantes de otras nacionalidades, por cuestiones de etnia o religión.

"Esta es una restricción de la movilidad y eso pasa también a nivel global. Entiendo a la gente que dice ‘volvemos a tender muros’, en una parte sí y cuando pase la crisis requerirá un trabajo muy arduo de hacer entender a la gente que el problema no es la raya que divide Baviera de otro Estado, o de Suiza, o España de Francia. El problema no es ese, el problema es que el virus no entiende de ese tipo de fronteras y se dispersa", sostiene.

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Eduardo Tamayo Belda, historiador español.

Foto: Marta García

En consecuencia, considera que se están cerrando las únicas fronteras que existen, que son las políticas e históricas, para impedir la movilidad de personas. Finalmente, insta a que los países preparen respuestas de salud más eficaces que puedan darse en los siguientes eventos de sanidad mundial que vayan a producirse.

"Ese levantamiento de muros es una cosa excepcional que puede durar dos, tres semanas o dos meses, pero que después no tienen por qué durar, una vez que pase la crisis completamente. Hay que generar sistemas de defensa global, o por lo menos regionales, para cuando vuelva a haber una crisis de este tipo", concluye.

En espera de más medidas

Hasta ayer, Alemania registró 21.828 casos de coronavirus Covid-2019 y 75 muertes relacionadas con esta enfermedad. Se mantiene como el quinto país con mayor cantidad de casos en el mundo, que tuvieron un aumento meteórico desde fines de la semana pasada.

Para este domingo está prevista una reunión entre la canciller Angela Merkel y los mandatarios de los Estados Federales, en la cual se espera que traten la imposición de una cuarentena total en todo el país.

Hasta el día anterior, en ciudades como Berlín todavía estaba permitida la salida de personas para hacer ejercicios, realizar compras en supermercados y farmacias, pero ya se prohibieron los encuentros de más de diez personas y los restaurantes pueden ya solo ofrecer comida para llevar.

Fuente: UH