La pelota y la música ayudan a desarrollar una comunidad

Dos elementos que no siempre están asociados, la pelota y la música, son los principales factores que ayudan al desarrollo de Quiindy, una histórica localidad en el centro del Departamento de Paraguarí, a 109 kilómetros de Asunción, en las inmediaciones del lago Ypoá.

La fabricación artesanal e industrial de pelotas para la práctica de varios tipos de deportes, principalmente el fútbol, es la fuente de ocupación de un 60% de los habitantes, mientras que la actividad artística, sostenida por la Orquesta de Música Sonidos de la Tierra de Quiindy, ayuda a la formación de jóvenes, niños y niñas, y contribuye a proyectar la imagen de la ciudad en festivales internacionales.

Ambas actividades son apoyadas y promovidas por la administración municipal de la intendenta Alba Acevedo, del Partido Colorado, quien sostiene que "la fabricación artesanal de la pelota y su expresión en el deporte y en el turismo, como lo que también representan la música y la cultura, ayudan al desarrollo de nuestra comunidad. Por eso, para nosotros estos rubros constituyen una prioridad".

PELOTA RÓGA

Al llegar a la ciudad de Quiindy, lo primero que uno encuentra son los puestos de venta de pelotas de todo tipo, a los costados de la ruta PY01, con sus vendedores, principalmente niños y jóvenes, realizando piruetas con un balón en las manos o en los pies para atraer la atención de los potenciales clientes.

No existe un registro exacto de cuándo empezó a imponerse la fabricación de las pelotas en esta localidad, pero es una actividad que fácilmente se remonta a cerca de medio siglo atrás.

"Al principio se elaboraban pelotas de cuero, en forma totalmente artesanal, cortando las piezas con moldes y cosiéndolas a mano. Ahora usamos herramientas más modernas y materiales sintéticos, que resultan más prácticos, pero sigue siendo una actividad principalmente de artesanos", explica Jorge Riveros Melgarejo, dirigente de la Comisión Vecinal Pelota Róga y propietario de la fábrica JRM, que funciona como un taller escuela.

Riveros es uno de los productores artesanos que participan del programa del Barrio Turístico Pelota Róga, un complejo inaugurado en 2017 por la Municipalidad de Quiindy, con el apoyo de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur).

"Buscamos estimular a los artesanos para que trabajen en forma asociativa, les ayudamos a que tengan más apoyo de las entidades estatales para mejorar su producción. Creamos el barrio turístico como una atracción para atraer visitantes que conozcan la historia y el proceso de fabricación, y que ellos puedan comercializar mejor. Es un proceso de gestión municipal participativa", explica la intendenta Alba Acevedo.

Pelota Róga se encuentra en el barrio Niño Jesús, a cuatro cuadras de la ruta PY01. Se trata de una plaza temática, dotada de un anfiteatro, con instalaciones rústicas para descanso, murales artísticos, sanitarios y cantina, rodeado de las fábricas artesanales donde se puede conocer el proceso de fabricación de las pelotas y adquirir los productos. Las visitas programadas de turistas son generalmente recibidas por una orquesta de jóvenes músicos de la escuela Sonidos de la Tierra ejecutando canciones folclóricas.

El proyecto tiene mucho potencial. La intendenta Acevedo cuenta que recientemente recibieron una visita de una delegación de turistas del Brasil, que en menos de cuatro horas de permanencia en el barrio turístico realizaron compras de pelotas por valor de más de cuatro millones de guaraníes, dejando una buena ganancia a los artesanos.

"La pelota es el símbolo de Quiindy, algo que buscamos potenciar con actividades como la Expo Pelota, que se realiza anualmente en agosto, junto con el Festival de Picaditas, en donde los visitantes se pueden sorprender viendo a un chico sostener una pelota con jugadas con el pie, sin que se le caiga durante casi dos horas, como ya ha ocurrido", explica la intendenta.

Otro de los proyectos de la Comuna es construir próximamente una escultura a la entrada de la ciudad, que consistirá en una pelota gigante para dar la bienvenida a quienes visiten Quiindy.

Igualmente, recientemente se concluyó la construcción de la Casa del Artesano, a la entrada de la ciudad, un local que servirá principalmente como taller escuela para enseñar a quienes quieran aprender el oficio de fabricar balones.

INDUSTRIALIZACIÓN

Mientras, por un lado, se mantiene el oficio artesanal de fabricar pelotas, otros empresarios han dado un salto a formas de producción más industriales.

Es el caso de la marca Crisdor, de Cristóbal Edmundo Recalde y su esposa Dora Portillo. "Antes hacíamos las clásicas pelotas de cuero, cosidas en forma artesanal, pero el cuero cuando se moja se pone pesado y se altera la forma redonda. Ahora las exigencias de calidad imponen una producción más industrial y nuestra empresa trabaja ya de esa manera", explica doña Dora.

El material que más utilizan para hacer las pelotas modernas es el polímero conocido como poliuretano, materia prima que se importa desde la China. El proceso de corte y de ensamblaje es automático. El sistema de impresión también requiere de un proceso de impresión en lugar de la clásica pintura con serigrafía que aún utilizan la mayoría de los artesanos.

"No tenemos críticas hacia la administración municipal. Existe una buena gestión en la ciudad. En cuanto a la fabricación de pelotas, la intendenta ayuda más a los artesanos, nosotros ya trabajamos en forma independiente. Producimos en grandes cantidades, conforme a los pedidos que recibimos de nuestros clientes. En Quiindy existe oportunidad para todos y se está haciendo un buen trabajo", destaca doña Dora.

TRANSPARENCIA

En las recientes publicaciones que mostraban a los quince primeros municipios del país que se pusieron al día con sus rendiciones de cuentas sobre el uso del dinero de los royalties y el Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (Fonacide), la Municipalidad de Quiindy ocupaba un lugar destacado.

"Muchos tienen prejuicios acerca de una administración municipal manejada por alguien del Partido Colorado, pero desde esta gestión siempre hemos tratado de actuar con transparencia y de rendir nuestras cuentas públicas a tiempo, mostrando de qué manera invertimos cada guaraní", explica la intendenta.

En el proceso de gestión existe una permanente comunicación con las demás instituciones, como el centro de salud local, la policía, la parroquia, las comisiones vecinales, para coordinar acciones conjuntas que tienen que ver con la limpieza y el aseo urbano, la salud pública, la seguridad, así como en potenciar la educación y las actividades de cultura.

"Gracias a esta coordinación, no estamos teniendo problemas graves con la epidemia del dengue, como existe en otras localidades. Tampoco tenemos aun hechos graves de inseguridad. La recolección de basura está bajo control. No dejamos de asistir a los barrios periféricos y a las comunidades rurales, habilitamos una feria en el mercado municipal para que los productores agrícolas y hortícolas vengan diariamente a ofrecer sus productos a los consumidores, sin intermediarios", destaca.

El único reclamo que hace la intendenta es que al no contar con una mayoría propia en la Junta Municipal, se expone a que algunos de los concejales le traben sus proyectos por diferencias de colores partidarios o intereses políticos, incluyendo acusaciones que muchas veces no tienen fundamento, pero "así es la política en muchos casos, lamentablemente".

EL LAGO YPOÁ

El principal atractivo natural de Quiindy es el legendario lago Ypoá, que aun no está siendo aprovechado turísticamente, a pesar de su gran potencial como recurso.

"Recibimos mucha demanda de crear accesos para explotar turísticamente el lago Ypoá, nuestra gran maravilla natural, pero estamos siendo prudentes en preparar un buen proyecto que permita un manejo sostenible de este recurso, para que no nos ocurra lo que le pasó a otros municipios con el lago Ypacaraí, que por no ser cuidado y protegido adecuadamente, se encuentra muy deteriorado", sostiene la intendenta.

El lago Ypoá, con una superficie de 119,000 hectáreas de espejo de agua, se mantiene básicamente incontaminado por no contar con masiva afluencia de veraneantes y por no tener núcleos urbanos considerables en sus proximidades. Está rodeado de estancias ganaderas y propiedades privadas y la principal vía de acceso es a través de un camino de tierra que parte desde la compañía Valle Apu'a, de Quiindy, a través de varios establecimientos particulares.

"Estamos trabajando en un proyecto de acceso más fácil, con la colaboración de varios organismos del Gobierno central, para que la gente pueda llegar y disfrutar más fácilmente de sus aguas, pero lo vamos a hacer con un plan de manejo para cuidar el impacto que esa apertura al turismo puede tener sobre las aguas del Lago. Sabemos que es nuestra gran riqueza natural y la queremos cuidar", refiere.

LA MÚSICA QUE EDUCA

Apenas a media cuadra de la sede de la Municipalidad, en una bella y antigua casona colonial funciona la Casa de la Cultura Profesor Ildefonso Mereles Melgarejo, una asociación privada también conocida como la Escuela de Música Sonidos de la Tierra de Quiindy.

Fundada en 2005 por el músico y docente Juan Gaete y su esposa, también docente, Silvia Mabel Ledesma, forma parte del la red educativa artística que dirigen el maestro Luis Szarán y la Fundación Tierranuestra, y se ha convertido en una de los principales referentes del trabajo cultural en esta comunidad.

"Somos una asociación civil, no formamos parte de la administración municipal, pero trabajamos muy bien con la intendenta Alba Acevedo, que siempre nos brinda apoyo sin importar banderías políticas. Desde aquí también respaldamos con la música, la educación y la cultura todas las actividades que contribuyan al desarrollo de nuestra ciudad", explica la profesora Silvia.

Bajo el lema Cuando hay música la historia cambia, la Escuela trabaja con unos 117 alumnos y alumnas, que aprenden canto, guitarra, cuerdas, vientos, fuelles y percusión, pero principalmente a crecer en la dimensión humana. "Los chicos empiezan a tener contacto con personas como ellos, buscando ser alguien en la vida, tener metas, conquistar logros, saber aceptar aspectos a mejorar; nunca darse por vencido, aprenden a servir a su comunidad", explican.

Juan Elías Garcete, el hijo mayor del matrimonio de docentes, actualmente con 22 años, empezó estudiando música cuando era niño y actualmente dirige la Orquesta Infanto-Juvenil de Sonidos de la Tierra Quiindy, que ya ha tenido destacadas actuaciones en eventos y festivales nacionales e internacionales.

"Encontramos mucha apertura hacia la cultura en la gestión municipal actual. Probablemente sería mejor incluir un rubro fijo para el sector cultural en el presupuesto municipal, de manera a poder planificar actividades con mayor precisión, pero cada vez que pedimos ayuda a la intendenta para que nuestros chicos puedan viajar a una presentación en otras ciudades o en otros países, siempre encontramos buena respuesta para transporte y otros recursos", indica el joven músico.

La familia nos ofrece un breve concierto, mientras cerca un mita'i juega a la pelota.

Fuente: UH