Desafíos políticos que exigen una ciudadanía más activa y valiente

Un tema caliente y principal de la agenda país es la compleja negociación para la revisión del Tratado de Itaipú. El presidente Mario Abdo Benítez cerró el año decretando la creación del equipo que negociará con Brasil. No citó nombres, solo individualizó instituciones que tendrán a su cargo la misión: Cancillería, MOPC, Gabinete Civil y la ANDE, que a su vez deberán designar a sus representantes. El decreto menciona apoyos de grupos de trabajo bajo la coordinación del ministro de Relaciones Exteriores. Ratifica que el Equipo Negociador tendrá el asesoramiento técnico honorífico de Jeffrey Sachs.

Un dato llamativo es que no establece plazo alguno para la designación de los negociadores, aunque Juan Ernesto Villamayor adelantó que dentro de 15 a 20 días se darán a conocer los nombres de las personas que integrarán el equipo para acompañar el proceso de la revisión del Tratado de Itaipú. Y acotó que habrá más técnicos en el asesoramiento.

LA GUILLOTINA. Itaipú marcó a fuego a este Gobierno. El presidente se salvó de un juicio político el año pasado acusado de "traición a la patria" por la negociación del "acta secreta", por tanto los sensores ciudadanos están alertas ante cualquier movida que pretenda repetir el escándalo de una negociación "entreguista". A diferencia de la negociación de Yacyretá, Itaipú moviliza más. Hay sectores de la sociedad, desde sindicatos, gremios empresariales, academias que se han organizado para debatir sobre la soberanía energética y aconsejar la posición que debe asumir el país ante la dura y afilada diplomacia brasileña. El tema, a pesar de ser complejo, toca fibras profundas. La represa de Itaipú está asociada a despojo, entrega, corrupción y privilegios para una casta política y empresarial, pero también existe un sentimiento más profundo que escarba la historia: las heridas que dejó la Guerra de la Triple Alianza que explican la sensibilidad ciudadana para defender la soberanía energética con otros bríos, a veces con rasgos nacionalistas. Si el Gobierno no comprende estas aristas, no logrará la confianza ciudadana y se expone a un fracaso estrepitoso.

Marito será recordado no por las viviendas populares, puentes o caminos asfaltados, sino por lo que hizo o dejó de hacer en Itaipú.

Puede ser su gloria o su condena.

LAS MUNICIPALES. El calendario político marca este año elección de intendentes. Las internas simultáneas de los partidos y movimientos políticos serán el 12 de julio, y las elecciones municipales el 8 de noviembre.

La elección municipal es a corto plazo el desafío para los ciudadanos que buscan un modelo alternativo de gestión, basado en la eficacia, la transparencia y niveles mínimos de corrupción.

Los municipios, al igual que las cárceles, son escuelas para la delincuencia política. La prueba es Fonacide, ese fondo caído del cielo de Itaipú que debía convertirse en motor para el desarrollo de las comunidades, especialmente en el área de la educación. Municipios y gobernaciones han recibido casi 500 millones de dólares en 7 años. Los magros resultados están a la vista: intendentes ricos y distritos empobrecidos. Se habla de 74 procesos abiertos por malversación, pero hasta hoy solamente dos intendentes fueron condenados; un colorado y un liberal, como una muestra irrefutable de la tragedia de este país: los dos partidos tradicionales, que concentran casi el 80% del electorado, juntos en una perversa endogamia en cuyo diccionario no existe la palabra contraloría. La ANR en el poder en la mayoría de los municipios, junto a su mala copia, el PLRA, legitimándolo todo, olvidando su rol de oposición. Escasísimos son los intendentes que no están en el festín de la corrupción generalizada.

Los electores están entrampados. No tienen alternativa electoral. Al decir de José Nicolás Morínigo, "el sistema de partidos en el Paraguay es un bipartidismo hegemónico y excluyente", citado por Marcello Lachi en su libro Correligionarios, un estudio descarnado sobre cómo piensan los electores de partidos tradicionales: no hay muchas diferencias, votan afectivamente, de manera acrítica, aunque el candidato fuese el Pato Donald, como decía Luis Ma. Argaña. "Las diferencias entre los afiliados a la ANR y al PLRA son mínimas", acota Lachi. Esta frase es un vaticinio de lo que sucederá en noviembre. No bastarán las denuncias contra la corrupción, el robo de Fonacide, la ineficiencia en la gestión ni la vinculación a la narcopolítica. Muchos de los sospechados serán reelectos.

Por ello, lo sucedido en Asunción, con la forzada renuncia de Mario Ferreiro por denuncias de corrupción, es un puñal envenenado para toda candidatura proveniente fuera del sistema de partidos o terceras fuerzas.

Itaipú y las municipales, dos agendas calientes del 2020.

La única manera de evitar la traición política es que esa ciudadanía activa, fortalecida que embretó al poder, empujando los cambios a lo largo de la democracia, crezca de manera exponencial para convertirse en el contralor feroz durante la renegociación de Itaipú, y siga picaneando contra las desastrosas administraciones municipales, en busca de otro modelo de gestión que supere las atávicas visiones cromáticas y las complicidades partidarias que han destruido las instituciones.

Fuente: UH