Obispo parafraseó a Mafalda para advertir a los poderosos

En una singular homilía, durante la primera misa del novenario de la Virgen de Caacupé, el obispo del Vicariato Apostólico del Chaco, monseñor Gabriel Escobar, repasó una serie de situaciones que denuncian de por sí, la falta del cuidado de la "casa común", la naturaleza: sequía y bajante de los cauces que muestran la ingente contaminación, incendios forestales y el rollotráfico que destruyen los bosques, entre otros.

El tema de la prédica fue: "Y Dios vio que todo lo que había hecho, estaba muy bien", sacado del libro del Génesis. Y el prelado no tardó en afirmar que "en estos últimos meses hemos visto cómo se va destruyendo esta creación de Dios en el mundo y también en nuestra patria", dijo al referir lo que está pasando acá.

En un momento de su sermón –que se extendió por espacio de 22 minutos–, evocó la frase de un popular personaje de caricatura para complementar la lectura del Evangelio de ayer sobre la imposibilidad de servir a Dios y a la ambición de poder al mismo tiempo.

"Ya decía Mafalda, aquella niña argentina genial que Quino dibujó tantas veces: 'es imposible amasar una fortuna sin antes hacer harina a los demás'. Es un poco exagerado, pero tiene mucha verdad", ensayó el obispo, después de aludir al Evangelio de San Mateo donde Jesús hablaba del sentido común de lo más importante de la vida: "¿Creen que es posible servir al mismo tiempo a nuestros deseos de poder y de riqueza y a la fraternidad del Reino que es lo que Dios quiere que hagamos? Es imposible: o servimos a Dios o servimos al mal. Son cosas que no pueden caminar juntas".

Condenó la "explotación desmedida" de los recursos naturales "por parte del hombre y de las empresas nacionales e internacionales" que no respetan las normas ambientales. Lanzó dardos contra "la ausencia de organismos eficaces de protección estatal y, algunas veces, por la negligencia o la corrupción de algunos responsables de velar por el cumplimiento fiel de las leyes".

Hizo hincapié en que el rollotráfico se perpetra ante los ojos de las autoridades en los distintos departamentos del país. "Gran depredación de nuestros bosques a vista de nuestras autoridades; grandes incendios forestales por nuestra inconsciencia que nos habla de un desinterés generalizado por la madre naturaleza que tarde o temprano nos pasará la factura", advirtió.

Antes de terminar, reprodujo parte del mensaje de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), en ocasión de su reciente Asamblea Ordinaria, sobre los signos de la realidad nacional y que estuvo dirigido a los gobernantes: "Ante las crisis morales y crisis de confianza en la eficacia de la política conducen a un debilitamiento de la democracia y del orden institucional como garantías de la paz y de la justicia".

Y siguió: "Lo que Jesús nos invita hoy al iniciar esta novena de su Madre Santísima, la Virgencita de los Milagros de Caacupé, es que vale mucho más la pena trabajar por la fraternidad y la justicia; por la vida de todos, por el bien de todos y no de algunos, sin excepción alguna (…) Que aquellos que tienen en sus manos regir nuestras vidas y destinos, tengan una actitud de escucha, donde sus oídos estén en las necesidades acuciantes del pueblo: que escuchen las necesidades de salud, de educación, de justicia, de seguridad, fuente de trabajo", remató.

Prédica. Monseñor Gabriel Escobar instó a cuidar la naturaleza y a políticos escuchar las necesidades del pueblo.

Desidia. La inmundicia que aflora con la bajante de los cauces revela –dijo– la inconsciencia y la destrucción ambiental.

¿Creen que es posible servir al mismo tiempo a nuestros deseos de poder y de riqueza y a la fraternidad del Reino de Dios?

Ya decía Mafalda: 'Es imposible amasar una fortuna sin antes hacer harina a los demás'. Es un poco exagerado, pero tiene verdad.

La riqueza, el poder, es un atajo que lleva a la soledad y a la muerte y detrás (arrastra) a tantos hermanos, pueblos y países.

Aquellos que buscan solo el poder, la riqueza, viven siempre amenazados ante su orgullo y tienen miedo a los demás. Mons. Gabriel Escobar, obispo del Chaco.

Fuente: UH