Oportunidades

"La democracia es un sistema político de oportunidades donde cada uno debería estar seguro de que por lo menos tiene una", esta es la definición de Thomas Jefferson, el padre fundador de la democracia estadounidense, y creo que es la que mejor define este trayecto hacia la libertad, la dignidad y el desarrollo. O, al menos la que debería ser. En nuestro país con más de tres décadas en este modelo y con una generación completa de paraguayos que por primera vez vive en el mismo de manera completa, la percepción es que ella –la democracia– es solo un territorio de oportunidades para los mismos, los mediocres, los arribistas y los sinvergüenzas de siempre, y eso no está bien.

Cuando vemos el resultado en educación, con los aplazos masivos de maestros interesados en ser parte del sistema, el debate como todo pueblo adolescente es acerca de quién tiene la culpa. El sindicato de directores –no conozco otro país que lo tenga– afirma de manera confrontativa que la cabeza del MEC es la que no funciona y tampoco pasaría un test de lectura comprensiva. Los acostumbrados culpan al sistema diseñado desde los tiempos de la dictadura para embrutecer y someter al pueblo. Los docentes –nunca autocríticos– responsabilizan a las pruebas en sí, que dicen no miden lo que en realidad sabe o no un candidato a maestro para seguir con el argumento de que los institutos de formación no realizan su labor, o que el salario no es motivante para concluir que: los estudios no garantizan las oportunidades en esta democracia. Uno que estudia y se destaca gana menos que un hurrero o arribista. Cómo no rendirse ante esta evidencia cuando vemos los salarios del sector público, que no guardan relación alguna con el concepto de la probidad y las exigencias del cargo. Así, un excelente alumno de toda la vida puede constatar que un ascensorista del congreso o del BCP casi sin haber culminado la primaria y en una tarea absolutamente innecesaria gana tres veces más que él en su labor de médico. ¿Cómo decirle a un niño o joven: estudiá que eso te hará alcanzar los mejores niveles de salarios y de consideración social?

Casi 2 millones de jóvenes no están en el sistema educativo. No estudian ni trabajan, por lo que las oportunidades laborales a futuro –incluso las más elementales– estarán lejos de sus posibilidades. El mensaje desde arriba es decepcionante y la realidad es aún más pesimista. Estamos desperdiciando el bono demográfico y eso tendrá un grave costo a la República. No estamos promoviendo a los talentosos y capaces.

Esta semana el jubilado a los 75 años ministro de corte Torres Kirmser, quien mientras fungía en el cargo era además decano de Derecho UNA, ¡ha vuelto con el voto de los suyos al Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados! ¿Entre los abogados de dicha casa de estudios no hay nadie más joven, más vital y más honesto que pueda hacer dicha tarea?

Esta semana el presidente Abdo recibió a Jeffrey Sachs, su asesor en varios temas. Él fue el profesor más joven de Harvard a los 28 años. Aquí debería haber esperado la muerte de algunos de los gerontes académicos que no permiten que los jóvenes tengan las oportunidades que la democracia jeffersoniana les augura.

No moveremos la pirámide social con estas realidades. Hay que innovar el sistema para convertir el territorio de la democracia en un espacio lleno de vitalidad, ideas nuevas, compromisos y… oportunidades. Sin nada de eso, solo veo un futuro negro.

Fuente: UH