Nuestras guerras futuras

Ambas noticias nos demostraron con claridad el funcionamiento del comercio internacional, donde todos los países: quieren exportar y no importar, quieren vender productos industrializados y comprar materias primas; quieren generar empleo para su gente y agregar valor a sus productos de exportación.

No existe libre comercio entre los países, lo que existe es un comercio liberalizado como resultado de largas y tediosas negociaciones.

Para el desarrollo de nuestro país es fundamental que nuestra clase dirigente conozca esta realidad y no se enoje con ella; el comercio internacional es una guerra, debido a los intereses contrapuestos mencionados anteriormente.

Es fundamental conocer esta complejidad porque un país de economía tan pequeña como el Paraguay solamente podrá crecer vía exportaciones, accediendo a los grandes mercados regionales e internacionales.

Solamente si tenemos acceso a estos mercados se producirán las inversiones necesarias para nuestro desarrollo, para dar trabajo a nuestra gente y para reducir la pobreza que hoy tenemos.

En los últimos años, el gran motor del crecimiento de la economía paraguaya fue la gigantesca expansión del sector agropecuario, especialmente el de la soja y de la carne vacuna; el primero pasó de una producción de 2,7 a 10 millones de toneladas y el segundo pasó de una exportación de 50 a más de 1.000 millones de dólares al año.

Pero este motor, por la caída de los precios internacionales y por limitaciones ambientales, tendrá un crecimiento mucho más modesto en los próximos años.

Por eso si queremos seguir creciendo en los próximos años y generando empleo para una población joven y urbana, es imprescindible el crecimiento, aún más acelerado, de un sector industrial focalizado en las exportaciones.

En este punto el Paraguay tiene dos grandes caminos para avanzar rápidamente en un proceso de industrialización. Un camino es el de las manufacturas de origen agropecuario (MOA) que es la industrialización de nuestras materias primas.

Este camino pasa por procesar la soja que hoy producimos convirtiéndola en biocombustibles y en expeller y harina de soja, alimentos de gran valor proteico para engorde de aves, cerdo y ganado de leche y carne.

En estos productos somos competidores de los otros países del Mercosur pero podemos cooperar negociando juntos acuerdos como el firmado con la Unión Europea, que nos permite a todos abrir nuevos mercados.

El otro camino de la industrialización del Paraguay es el de las manufacturas de origen industrial (MOI) donde nuestro país es muy competitivo en productos de alto uso de la energía o intensiva en mano de obra.

Este camino pasa por instalar fábricas de autopartes, de confecciones, de muebles, de sanitarios, etc., donde el mercado es el Mercosur, especialmente el Brasil.

Pero para que este proceso de industrialización pueda desarrollarse es fundamental perfeccionar este imperfecto Mercosur, negociando un buen acuerdo automotor, reduciendo la enorme lista de productos de excepción, teniendo normas sanitarias y fitosanitarias comunes y eliminado las barreras no arancelarias.

Estas negociaciones deberán discutirse en el contexto de un mundo cada vez más proteccionista y nacionalista; de un mundo donde la guerra no será militar porque nos llevaría a un holocausto nuclear. La guerra en el siglo XXI será comercial y geopolítica.

Esa es la realidad que tenemos que enfrentar y en esa guerra nuestro ejército tiene que ser un servicio diplomático de calidad, con gran capacidad negociadora, acompañado y apoyado por el sector empresarial.

Fuente: UH