La inteligencia artificial de Marcelo Bielsa

Es la impresi贸n que queda luego de leer alguna biograf铆a suya, una decena de sesudos reportajes y cr贸nicas; de haber escuchado las entrevistas a directivos, futbolistas, colaboradores y otros protagonistas del team Bielsa en Leeds. Queda entonces la imagen de un estad铆stico de los que surgieron en el Renacimiento italiano; uno que ha le铆do quiz谩 a Marco Aurelio (121-180): un hombre transido por el propio juego y su racionalidad repetitiva, a la vez embarazado por un estoico imperativo moral.

La representaci贸n del sabio vuelto sobre s铆 en su soledad, para ver v铆deos y analizar partidos y proyectar planes de entrenamiento que pueden modificar las instalaciones y la vida de un club, no est谩n en desacuerdo con las que propon铆an las Meditaciones, como im谩genes del sabio tratando de ordenar el cosmos. Despu茅s de todo, hay algo de fr铆o emperador y fil贸sofo romanos en Bielsa. Su moralidad acostumbra ser, como en S茅neca, una renuncia de la raz贸n a causa de la sinraz贸n de la vida.

Algo as铆 como la vez en que, s煤bitamente, seg煤n lo cuenta Rom谩n Iucht en La vida por el f煤tbol, en 1992 renunci贸 a su cargo en Newells de Rosario, su ciudad natal. Aquella primera abdicaci贸n t茅cnica se dio luego de perder 0-2 un partido amistoso contra el Olimpia de Roberto Perfumo, Amarilla y Romerito. Se jug贸 solo cuatro d铆as despu茅s del campeonato argentino obtenido, y luego de tres semanas de haber perdido la final de la Copa Libertadores. La noche anterior al juego se hab铆a casado el defensor Dar铆o Franco, quien es t茅cnico al igual que varios en aquel equipo, incluido el hoy adiestrador de la selecci贸n paraguaya. Todos asistieron a la fiesta. Los futbolistas presionaron por quedarse un par de horas m谩s, la vuelta en 贸mnibus a la concentraci贸n tuvo sus demoras y se acostaron tarde. Tras la derrota, Bielsa dej贸 el equipo.

Tom Robinson es el sports scientist del Leeds. ¿En qu茅 se basa la ciencia que Robinson, con ayuda de la empresa de recolecci贸n de datos Catapult (presente en el f煤tbol paraguayo), pone a disposici贸n de Bielsa, en aras de la intensidad y la racionalidad repetitiva que exigen sus entrenamientos, en los que rara vez se juega al f煤tbol? El f铆sico franc茅s Hubert Krivine not贸 hace poco que la acumulaci贸n de datos ni su lectura presuponen ciencia. Fue m谩s all谩: "Creer que la naturaleza suficientemente digitalizada es la naturaleza nos parece ser una ilusi贸n total, al margen del grado de digitalizaci贸n. Este es, sin embargo, el credo de algunos ayatol谩s de los datos masivos".

El sport science aspira a la previsivilidad de los hechos. Al fin de toda narraci贸n inesperada. Al oasis de horror: la pura repetici贸n.

Mark Brodley, director de operaciones del Leeds, cuenta que los jugadores pasaron de estar unas pocas horas al d铆a en el club a estar siempre en 茅l. Con 谩rea de juegos y esparcimiento, es cierto, pero aislados y vigilados como lo son los obreros de Werner Ziegler, el ingeniero de la cuarta temporada de Better Call Saul. Bielsa no se relaciona personalmente con sus futbolistas, porque si lo hiciera echar铆a a andar su filtro moral y eso no tendr铆a la equidistancia objetiva de la inteligencia artificial.

Sin embargo, es capaz de renunciar a un gol concedido a su equipo, bajo una moralidad que la que no concuerda. Es el precio que su humanidad le paga a su inteligencia artificial.

Fuente: UH