Situación económica requiere diagnóstico y políticas públicas

La situación que siente la mayor parte de la ciudadanía y la evolución de algunos indicadores como el de las importaciones indican un contexto contradictorio de crecimiento económico con estancamiento del ingreso, lo que debería llamar la atención. Una tasa de crecimiento promedio anual del 4% sostenida por varios años no puede tener estos resultados.

El Gobierno debe entender bien dónde están los nudos del desempeño económico que impiden que los beneficios del mismo se distribuyan a la mayoría de la población y tomar medidas para empezar a desatarlos y hacer más fluido el vínculo entre aumento del PIB y bienestar. En este punto convergen dos funciones del Estado que son asumidas por cualquier teoría económica, que son la de garantizar estabilidad del crecimiento y redistribución.

Por un lado, los agentes económicos deben percibir que estamos en una senda de crecimiento económico a largo plazo de manera que no se reduzcan sus expectativas en materia de generación de emprendimientos, ahorro para el futuro, inversiones productivas o en capital humano, entre otros.

En este momento, a pesar de varios años de crecimiento a tasas relativamente altas y estables, existe en la sociedad la sensación de crisis económica. Esta percepción no contribuye a que las personas impulsen sus proyectos económicos, decidan invertir en educación, tomen préstamos para adquirir viviendas, entre otras acciones que contribuyen a impulsar no solo el crecimiento económico sino también su calidad.

Por otro lado, es imprescindible transformar la estructura económica de manera que un crecimiento relativamente alto como el que estamos teniendo impacte en el mercado laboral y, por consiguiente, en los ingresos laborales y en la seguridad social.

Estos dos desafíos son mutuamente potenciadores. Si no hay derrame, los agentes económicos no consumen, ahorran o invierten. Si no hay expectativas positivas en el largo plazo, el desempeño económico corre el riesgo de mantenerse en un statu quo tanto cuantitativo –ralentización– como cualitativo, sin innovación, sin emprendimientos con una mayor absorción de mano de obra o sin mejoras en la productividad y competitividad.

Las políticas públicas deben ser capaces de enfrentar estos problemas. Para eso están. Si no cumplen con estos mínimos objetivos, el Estado pierde su razón de ser, así como quienes están al frente, tanto técnicos como autoridades.

Es necesario que impulsemos aquellos sectores que mayor efecto multiplicador tengan en el trabajo y los ingresos de la gente para que no se reduzcan los niveles de consumo, ahorro e inversión.

El desafío de diseñar políticas públicas exitosas depende de la calidad del análisis y de que las decisiones se tomen en función de estos datos y no de presiones económicas y políticas particulares.


Fuente: UH