No desperdiciar la oportunidad histórica de renovar la Justicia

En el actual periodo de Gobierno quedarán solamente tres de los nueve miembros de la Corte Suprema de Justicia de la vieja guardia. En un lapso de seis meses ya se cambiaron a tres y está en marcha el proceso de sustituir a otros tres ministros, en medio de pactos políticos por cargos.

Más allá de los crecientes requerimientos ciudadanos, este proceso de cambios se facilita ante el hecho de que algunos ministros de la Corte han llegado a la edad requerida para dejar el cargo, además de algunos casos de renuncias ante amenazas de juicio o particulares coyunturas políticas. De este modo, el ciclo biológico, principalmente, permite realizar el trascendental paso que hasta ahora no se había podido cumplir, debido a los muchos intereses sectoriales y a la abierta injerencia de los grupos políticos en el manejo de la Justicia.

La composición de la Corte y de otros organismos del sistema de justicia, desde el inicio de la transición democrática, se ha manejado mediante pactos políticos, lo cual ha llevado a privilegiar a personas no debidamente capacitadas para el cargo, quienes en el ejercicio de sus funciones han demostrado escasa eficiencia, además de ser acusadas de favorecer o responder a sectores partidarios, a roscas mafiosas y a estructuras de corrupción, contribuyendo considerablemente al desprestigio del sistema judicial.

La incapacidad de la clase política en superar los intereses sectoriales ha llevado a reiterados fracasos en los anteriores intentos de renovar el Poder Judicial. En este periodo presidencial, sin embargo, se da la oportunidad de poder suplantar a un alto número de ministros de la Corte y se debe reconocer que han primado criterios de mejor selección de candidatos que en casos anteriores.

Desde octubre del año pasado hasta la fecha, fueron designados tres nuevos ministros de la Corte: Manuel Dejesús Ramírez Candia, Eugenio Jiménez Rolón y Alberto Martínez Simón, sustituyendo a Alicia Pucheta, Miguel Bajac y Sindulfo Blanco. Otra vacancia fue declarada recientemente, la que deja el ministro Raúl Torres Kirmser por jubilación y se da como un hecho que pronto habrá dos lugares más, atendiendo al proceso de juicio político al ministro César Garay Zuccolillo y la jubilación de la magistrada Miryam Peña, que se debe dar en enero de 2020.

De este modo, los exponentes de la clase política y del sistema de justicia tienen ante sí una oportunidad inédita, que deben aprovechar esta especial coyuntura para concretar la ansiada renovación del Poder Judicial, desprendiéndose de cuestionados magistrados y eligiendo a personas mejor capacitadas, con una trayectoria de honestidad y rectitud, que puedan aportar nuevas visiones y nuevos valores para transformar una de la instituciones mas corruptas y viciadas. La ciudadanía debe vigilar y empujar esta necesaria reforma.


Fuente: UH