Itaipú: Ese juego de ajedrez

El juego de ajedrez binacional inició. La diplomacia, las advertencias, las presiones y la prepotencia forman parte de él. Por supuesto, un buen ajedrecista nunca cuenta cuál será su próximo movimiento, pero al menos debe saber qué piezas mover, demostrar certeza y seguridad al hacerlo. El jugador Brasil lo está haciendo, hasta el punto de que parece que está jugando solo. El jugador Paraguay aún se muestra inseguro, salvo algunas arremetidas de la ANDE, una de sus torres, la cual ha demostrado cierta firmeza al asegurar que Eletrobras (la torre brasileña) no le puede imponer sus niveles de contratación en Itaipú. Pero lastimosamente, el rey paraguayo (Gobierno) aún no exhibe más que eso y hasta le faltarían algunas piezas.

Las desventajas en esta partida son evidentes. El jueves pasado, los brasileños mostraron una de sus jugadas, un poco previsible, pero bastante agresiva. La reunión entre las cancillerías de ambos países, desarrollada en la sede de Itaipú, tenía como fin buscar una solución al conflicto entre ANDE y Eletrobras por la contratación de potencia de la central para el 2019. Brasil manejó a pleno placer la actividad.

Primero, solo permitió el acceso de la prensa brasileña y del equipo de comunicación del lado brasileño (margen izquierda) de Itaipú. Los comunicadores paraguayos no pudieron ingresar. Luego, introdujo a su director general de la hidroeléctrica, Joaquim Silva e Luna, quien no figuraba como invitado en la agenda oficial del encuentro. Por su parte, el director nacional, José Alderete, no estuvo presente. Finalmente, como no hubo acuerdo entre las partes, la nación vecina termina emitiendo temerarios comunicados a través de sus medios, en los que advierte que los pagos por cesión de energía al Paraguay y los royalties pueden detenerse si no se llega a un entendimiento. La Cancillería local solo se limitó a emitir un escueto y tardío comunicado, en el que señaló que informaría cuando haya novedades.

Dejando de lado la analogía ajedrecista, este impasse coyuntural es solo una pequeña previa de cómo serán las negociaciones con los brasileños por el tema fuerte: la revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú, la cual ya debe darse antes del 2023, y ellos los saben bien. Por eso es que quieren establecer la adquisición de potencia barata y previsible hasta el 2022. En ese año ya se tendría un nuevo presupuesto en la represa, dado que la deuda estará casi saldada.

El hecho de ser naciones vecinas y de que la economía brasileña tenga mucha influencia en la nuestra no deben ser razones para aceptar todo lo que proponga Brasil y amilanarse. Mucho menos si eso significa un aumento en el costo para la ANDE e incremento en la tarifa de la luz para sus usuarios. Paraguay tiene los insumos necesarios para plantear justas negociaciones. Esto no se trata de guerra, ni bajar la llave, ni cerrar fronteras, ni nada por el estilo. Simplemente se debe poner en la mesa la realidad de lo que fue Itaipú en el pasado y lo que puede representar para ambos países en el futuro.

Nuestro país solo utilizó el 8% de la energía producida desde 1985 al 2018, aunque esto se entiende por el tamaño, las necesidades y la infraestructura del mismo. Sin embargo, solo recibió USD 5.500 millones por la cesión de su electricidad, monto que ni siquiera cubre el plan de inversiones de la ANDE para nueve años, que es de USD 7.000 millones. Tampoco ha podido vender su excedente a terceros países a precio de mercado, por una talentosa maniobra de la diplomacia brasileña y por la complicidad nacional.

El Estado paraguayo posee valiosos informes sobre las asimetrías en la central y especialistas preparados, para las actuales y futuras discusiones. Es hora de que los convoque y se empiece a preparar una estrategia consensuada. El acompañamiento del pueblo también será vital.

El juego todavía está lejos de terminar. Solo resta esperar que el rey paraguayo vaya adquiriendo convicción antes de plantear una jugada y que no caiga en artilugios vecinos, los cuales pueden llevarlo al jaque.


Fuente: UH