Formar para el presente

La sugerencia es que se cuente con mano de obra cualificada para cuando vengan a instalarse industrias al país, atendiendo a que nos encontramos en una transición de una economía básica agraria a un sistema agroindustrial.

Hasta aquí, parece ser la misma recomendación que lanzan este y otros organismos cada vez que algún representante visita el país.

Pero el problema justamente radica en eso.

Hace más de diez años que Paraguay contrata consultoría, recibe visitas de autoridades de organismos extranjeros y debate sobre la necesidad de capacitar en temas de agricultura, pero hasta ahora no se muestran avances significativos.

Aunque la oferta en universidades privadas en el área agroganadera aumentó, no hay un fomento desde la educación media.

Paraguay se quedó en el tiempo. Mientras los países de la región avanzan a pasos agigantados, acá se sigue discutiendo sobre la necesidad de una reforma educativa, pero sin que se observen resultados concretos.

De acuerdo con datos del Ministerio de Educación, en el país existen 27 especialidades técnicas en 736 instituciones a nivel nacional, entre las cuales están las ramas industrial, de servicios y agropecuario. En este último sector, las especialidades abarcan Agromecánica, Agronegocios y Ciencias Ambientales, entre otras.

Uno de los principales problemas para avanzar en una educación de calidad es que año tras año el Poder Ejecutivo presenta un presupuesto casi calcado del anterior, con incrementos en montos en algunas dependencias, pero sin hacer una evaluación real sobre la calidad del gasto público.

Pero el debate con personas que conocen las carencias y necesidades de cada sector, así como sobre lo que se implementa en el mundo no se hace.

Y prueba de ello es el reclamo que cada año realizan organizaciones campesinas que vienen a Asunción. Se prometen soluciones, se firman acuerdos y 365 días después vuelven los mismos reclamos.

Para lograr un verdadero salto en la educación paraguaya, los ministerios de Educación, Industria y Agricultura deben trabajar en la reforma educativa, con el fin de incrementar no solo la cantidad de colegios técnicos en el país, sino de adoptar la malla curricular a las necesidades del sector agropecuario.

Es necesario acabar con asistencialismo y potenciar a la juventud a través de la capacitación en colegios y universidades, con becas de estudio enfocadas en el área agraria.

Hoy, los colegios técnicos ofrecen tecnología desfasada y lanzan a la calle a jóvenes sin la preparación necesaria para enfrentar el mundo laboral.

El Gobierno debe, de manera urgente, iniciar el proceso de reforma educativa con miras a potenciar la oferta laboral.

Aunque es importante mantener los mejores números en materia macroeconómica, para que esta abundancia alcance a todos los sectores se necesita replantear la educación y fortalecer la capacitación en la agroindustria. Es la única que quienes trabajan el campo puedan pensar en un futuro mejor.


Fuente: UH