Damnificados piden además de asistencia una solución definitiva

"¡No queremos víveres, queremos estabilidad!". Este grito, acompañado de otros de decenas de personas fue el sonido de fondo mientras Joaquín Roa, titular de la Secretaría de Emergencia Nacional, mostraba ante las cámaras la entrega de víveres en el refugio ubicado al final de la avenida Colón.

"No podemos hablar así a los gritos", decía Roa, intentando calmar los ánimos. "Esto no es vida. No somos animales para vivir así", "se burlan de nosotros", "estamos cansados de vivir así", respondían hartos y ofuscados por la situación que viven en cada inundación.

"No vamos a dar abasto. Hacemos lo que podemos. Es difícil prever esto", había dicho minutos antes frente a los periodistas el presidente de la República, Mario Abdo, quien fue hasta el sitio, pero no tuvo contacto con la gente.

Necesidades. Chapas, madera, camiones para rescatar a familias que aún no pudieron salir, puntales. Estos son algunos de los urgentes pedidos de las familias que han huido del agua.

"Queremos un lugar donde podamos estar tranquilamente. Se lucen a costa nuestra. El presidente no se animó a venir hasta nosotros, porque sabía lo que le esperaba. Es una vergüenza y quieren venir a endulzarnos con esto (los víveres", decía con la garganta al borde de la explosión, María Gladys Rodríguez.

La falta de más baños y lugares donde asearse es otro reclamo que hacen a las autoridades. Solo cuentan con cuatro lugares para bañarse y dos sanitarios portátiles para un sector del refugio.

Según afirmaron, en el sitio fueron reubicadas 500 familias. Enfatizaron que el padre Pedro Velazco y la organización Camsat fueron quienes mayormente ayudaron al tras-lado de las familias.

Algunos pobladores hablaron también de situaciones de acoso hacia las mujeres de parte de los militares del R.I. en anteriores ocasiones. Cuestionaron además que no daban materiales. "Solo ahora trajeron para la foto", dijeron.

No estaban trayendo nada en estos días. Ahora que vino el presidente trajeron algo. Todo esto es para la foto. Marta Martínez, pobladora bañadense.

Nosotros no queremos víveres. Necesitamos una solución definitiva. Hay gente que no pudo salir aún. Micaela Martínez, pobladora.


Fuente: UH