Asunción, entre zorros, baches y falta de creatividad

Preocupa la falta de mejoras sustanciales y pareciera que se aguarda que la infraestructura colapse para reaccionar de alguna manera, quizás declarando alguna emergencia.

Está claro que administrar con éxito el Municipio capitalino no es cosa fácil, menos aún si no se cuenta con experiencia previa, como es el caso del actual intendente.

También se entiende que no es sencillo negociar con todos los sindicatos municipales, cada uno con sus reclamos y pretensiones salariales, o reducir la superpoblación de funcionarios, con más de 8.000 nombres en planilla, y, por ende, trabajar con un presupuesto destinado en más del ochenta por ciento al pago de salarios, dietas y beneficios, dejando sin oxígeno cualquier pretensión de inversión.

No obstante, esta situación en vez de ser una excelente justificación para "quedarse en el molde", como parece ser debería convertirse más bien en factor que incentive la creatividad y el ingenio, tanto del administrador como de sus colaboradores; que potencie la capacidad de gestión para la obtención de fondos adicionales o alternativos a los ingresos tributarios.

Si hay interés real, se puede. Cuando el responsable quiere buscar alguna salida, la encuentra; genera propuestas, a pesar de la falta de recursos. Es la conjunción de voluntad política y capacidad, tanto del intendente como de sus asesores.

Salvando las diferencias, el recordado intendente de Atyrá, don Feliciano Martínez (1949-2005), lo testimonió, pues en la década de los 90, revolucionó la pequeña localidad de Atyrá convirtiéndola en la más limpia del país; sin recursos, y saliendo él mismo a trabajar en las calles y motivando a su población.

Existen desafíos de gran envergadura, como la construcción de los viaductos y pasos a desnivel; el completo recapado de circuitos enteros de circulación vehicular, hoy destrozados; la construcción de un nuevo vertedero, entre otros tantos.

Pero también están aquellos que no insumen muchos recursos financieros. Son problemáticas cuya atención no requieren tanto de fondos, sino más bien de la adecuada organización, planificación e imaginación. Quizás exija la creación de equipos de trabajo multiáreas, una nueva distribución del personal o la ejecución de proyectos asociativos y de cooperación con empresas, comerciantes e instituciones; alianzas público-privada y padrinazgos, etc.

¿Cómo es posible que en todos estos años no se hayan podido construir –por lo menos gradualmente– todos los refugios en las paradas de transporte público? ¿Es indiferencia del empresariado o incapacidad de la Comuna? O cabe preguntarse: ¿Por qué la Municipalidad es incapaz de mantener en condiciones óptimas el área central del pequeño microcentro o simplemente reparar reflectores de la Costanera, dañados hace meses?

Por otro lado, ¿por qué sigue tan campante el cobro de coimas por parte de los agentes de tránsito? Hablamos de una práctica cada vez más vigente y perfeccionada; sin embargo, no se conoce un trabajo serio y sistemático de control y aplicación de mecanismos para su erradicación. Son medidas que no requieren grandes inversiones, pero sí una decisión radical y firme.

La lista de necesidades y preguntas es larga, y la solución no debería pasar solo por aumentar los impuestos para luego mejorar el Municipio. Urge una Intendencia más eficiente, creativa y proactiva. A Ferreiro se le acaba el tiempo.


Fuente: UH