Artista paraguayo lleva hierbas medicinales de los mbya a la Bienal de Cuba

Marcos Benítez llevará a La Habana una compilación de 56 especies de plantas originarias del Bosque Atlántico, que se extiende entre Paraguay, Argentina y Brasil, y utilizadas por los mby’a.

El montaje no se limita solo a estas hierbas, clasificadas por orden alfabético, sino que incluye también un breve texto y varios mapas del Bosque Atlántico pintados con pigmentos extraídos de las propias hierbas, plasmados en telas confeccionadas en la ciudad paraguaya de Pilar.

Benítez vio esa breve cita que presidirá su montaje en un libro sobre esta comunidad y quiso traducirlo del guaraní al español porque “es una muestra internacional” y su objetivo es que “la gente entienda también la idea”.

“Es emocionante este texto de denuncia. Me pareció importante usarlo”, dijo a Efe en alusión a ese lienzo que recoge las palabras de una mujer mby’a sobre la naturaleza y sus usos.

Esta comunidad que habita la región oriental de Paraguay inspira desde hace tiempo los trabajos de Benítez, aunque reconoce que no trabaja “directamente con ellos”.

“No soy de esos que me voy y estoy con ellos. Yo parto de investigaciones de terceros, es una cuestión también de respeto (…). Tuve experiencias porque me contrataron para hacer fotos en pequeñas comunidades, pero yo parto mucho de libros, de investigaciones con antropólogos o botánicos”, explicó.

En muestras anteriores, Benítez se había centrado en los diseños de cestería que realizan los mby’a, pero esta vez apostó por las hierbas para rescatar su lado femenino y la herencia materna.

“Mi padre falleció muy joven. Él nos preparaba pan y yo desarrollé una obra en torno al pan hace mucho tiempo, en 1993. Ahora quise recatar mi lado femenino. Es una cuestión personal de mi lado femenino, de parte de mi mamá, que va aflorando y está presente”, comentó Benítez.

Las hierbas de esta obra son autóctonas del Bosque Atlántico, aunque faltan algunas que el artista no pudo encontrar, pero que, en su opinión, lejos de desmerecer la obra invitan al observador a plantearse el motivo por el que ya no se consiguen.

Benítez necesitó un año para recopilar la mayoría de ellas en los mercados próximos a Asunción y recurrió también a la ayuda de las yuyeras, mujeres que venden yuyos (hierbas) en las calles de Paraguay, bien para añadir al tradicional tereré o con fines medicinales.

La decisión de dejar solo el nombre de las plantas que no encontraba fue idea de una de las curadoras del Proyecto Invernadero, una iniciativa del Centro Cultural de España Juan de Salazar en la que participó Benítez y en la que resultó ganador.

El artista confesó que en un primer momento no le convenció esa propuesta de dejar incompleta la obra, pero después comprendió que esas ausencias también eran parte del mensaje.

“En Invernadero tuve gente que me dio un ‘feedback’ (retroalimentación) y pude pulir este proceso. Mutó muchísimo, cambió muchísimo, hasta llegar al final. Fue un proceso de un año que fue fantástico”, rememoró.

El resultado de ese proyecto se verá en la Bienal de La Habana del viernes 12 de abril al domingo 12 de mayo, a pesar de los pequeños obstáculos que ha encontrado Benítez en el proceso, sobre todo a la hora de trasladar las plantas.

Además de sus lienzos y sus hierbas, Benítez viajará a Cuba con una lista de todas sus plantas, acreditadas debidamente por el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal (Senave) para cumplir con las exigencias fitosanitarias que le exigían en el país caribeño.

Sin embargo, el contratiempo no quitó ilusión a Benítez, orgulloso de que su obra vaya a estar en esta cita que “tiene rigurosidad y prestigio mundial” y a la que acudirá respaldado por el Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec) de Paraguay.

Fuente: EFE/Noelia F. Aceituno


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