Angustiante búsqueda de argumentos

En cualquier caso, ninguno de ellos estaría interesado en estar allí sin una buena remuneración.

Ganan 32 millones de guaraníes por reunirse mensualmente en Montevideo y disfrutan de todos los privilegios de un parlamentario nacional. La desventaja es quedar alejado de la política interna y resignarse a que los periodistas solo los llamen para interrogarlos sobre la real utilidad del organismo en el que nos representan. El silencio es para los parlasurianos una opción incómoda, pero preferible a la polémica. Cuando se ven obligados a justificarse tienen que rascar las rocas para encontrar argumentos verosímiles.

Es lo que les ocurre ahora a raíz de la propuesta de reasignar los gastos para el próximo año en el Presupuesto General y pagarles por los días trabajados más los viáticos y suprimir, a partir del próximo periodo, la representación permanente por una delegación parlamentaria. La idea, que significaría un ahorro de 23.000 millones de guaraníes, fue aprobada de modo entusiasta por la opinión pública. Entonces, debieron hablar.

Ricardo Canese sostuvo que quien pretenda eliminar el Parlasur está defendiendo la oligarquía brasileña. Manuel Morínigo dijo estar cansado del "discursito" que atenta contra la faceta social del Mercosur. Juan Félix Bogado comparó la salida del Parlasur con la catástrofe económica que puede significar el brexit para Inglaterra, pues se perderían los fondos del Focem. María Eugenia Crichigno aseguró que ipso jure nos expulsarían del Mercosur. Neri Olmedo dio muestras de que ya entiende algo más sobre su trabajo, pero no fue más allá de decir que un parlamentario nacional no tendría tiempo de atender los múltiples temas del Parlasur.

En definitiva, el más sincero fue Tomás Bittar, quien al ser entrevistado por Radio ŇÑandutí, respondió: "¿Y qué te puedo decir? Un consejero de Itaipú gana 120 millones de guaraníes y ¿qué hace? Un carajo no hace tampoco".

La realidad es que no se propone salir del Parlasur, sino hacer lo mismo que hacen Brasil y Uruguay y ahora probablemente también Argentina.

Tampoco están en riesgo los fondos del Focem. Antes sospechaba que a mí nomás me parecía que había demasiada falacia en esos argumentos. Pero luego leí un tuit del abogado Osvaldo Granada: "La actividad política más indigna en nuestro país es ser representante en el Parlasur; es un atraco al Presupuesto cobrar por no hacer nada, es el cementerio de todo sentido de ética y honorabilidad".

Ya sé que es algo exagerado, pero tranquiliza mi conciencia.


Fuente: UH