114º aniversario de nacimiento de Herminio Giménez, referente de la música paraguaya

El 20 de febrero de 1905, el apacible pueblo de General Bernardino Caballero, en el Departamento de Paraguarí, vio nacer al gran Herminio Giménez. Allí se formó un músico precoz, que a los 10 años ya dejó ver su amor a la música ejecutando el bombardino en la Banda Militar de Paraguarí.

Se mudó a Asunción, donde estudió violín con el maestro Remberto Giménez, su tío, en el Instituto Paraguayo. Al poco tiempo ya se integró a la Banda de la Policía de la Capital, donde conoció a otro pilar de la música paraguaya, José Asunción Flores. Ya en la década de 1920 lideraba un conjunto folclórico y también aprendió a tocar el bandoneón.

Durante la Guerra del Chaco, Giménez combatió con fusil en mano formando parte del Regimiento de Infantería Número 18, al mando del coronel Abdón Palacios. Sin embargo, en un encuentro casual con el todavía teniente coronel José Félix Estigarribia, este hizo que siguiera haciendo música, pero esta vez para el ejército.

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Herminio Giménez sufrió el exilio en más de una ocasión.

Herminio Giménez sufrió el exilio en más de una ocasión.

Foto: Archivo ÚH.

Fue director de la orquesta del Comando del Ejército. La contienda bélica sirvió de inspiración para Giménez, que en esa época compuso Fortín Boquerón, Moquetón Boli –que en Buenos Aires, mutaría en Malvita–, Retazos de gloria, Recuerdos de Pitiantuta y también Fortín Toledo. Sin embargo, al terminar la guerra, y luego de la Revolución Febrerista de 1936, el músico vivió su primer exilio.

Se dirigió a la provincia argentina de Corrientes, pero luego se trasladó hasta Buenos Aires, donde integró un conjunto con Aníbal Troilo, una de las más grandes figuras del tango. Igualmente, no fue la única vez que Giménez tuvo que dejar el país.

El maestro Diego Sánchez Haase manifestó a Última Hora que "el exilio que sufrieron nuestros grandes creadores en el siglo XX, en la mayoría de los casos forzados y en otros, como el de Mangoré, autoexiliados, ha significado un notable retroceso en la vida cultural del Paraguay".

"En esas circunstancias, la música folclórica del Paraguay tuvo prácticamente una mayor actividad en Buenos Aires –donde activaban la mayoría de nuestros creadores con Flores a la cabeza– que en Paraguay, donde quedaron solo unos pocos".

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Herminio Giménez llevó la música paraguaya a distintas latitudes.

Herminio Giménez llevó la música paraguaya a distintas latitudes.

Foto: Archivo ÚH.

Consideró que no solo fueron privados de hacer carrera en nuestro país sino de la posibilidad de formar discípulos que hubieran podido continuar con la labor que fue iniciada por artistas como Giménez o el propio Flores.

De igual manera, sostuvo que Giménez es "una figura fundamental de la historia musical del Paraguay". Lo definió como un refinado melodista y prolífico compositor que "incursionó en todos los ámbitos de la música, desde el folclore hasta la música sinfónica, pasando por la música sacra, la música para ballet e incluso las bandas sonoras para películas".

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Herminio Giménez dejó un vasto legado de composiciones.

Herminio Giménez dejó un vasto legado de composiciones.

Foto: Archivo ÚH.

El también director orquestal explicó que Giménez abrazó en su obra sinfónica "la estética que proclamaba la ‘jerarquización de la música paraguaya’, con influencias de los nacionalistas del siglo XIX, lejos de las corrientes compositivas de vanguardia que abordaron sus contemporáneos latinoamericanos como Villa-Lobos, Ginastera, Carlos Chávez o Revueltas.

La obra de Herminio Giménez, como bien dijo Sánchez Haase, no solo abarca la música sinfónica, sino también otros estilos. Quizás sus canciones más conocidas sean Che trompo arasa, El canto de mi selva, Canción del arpa dormida y Fortín Toledo, pero tiene un vasto legado por el que vale la pena hacer el recorrido.

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En el Museo del Cabildo se encuentran reliquias de Herminio Giménez.

En el Museo del Cabildo se encuentran reliquias de Herminio Giménez.

Foto: Archivo ÚH.

Generalmente, por no decir siempre, las orquestas nacionales, como la sinfónica del Paraguay y la de Asunción, incluyen obras suyas en su repertorio. Sin duda alguna, Giménez se constituyó en una figura ineludible de la música paraguaya, no solo por sus composiciones, sino porque también difundió las melodías que se crearon en nuestro país.

Falleció el 6 de junio de 1991 en Asunción. Tenía 86 años.


Fuente: UH