Voces del país invisible

Hace varios años nos tocó viajar en una expedición periodística a una aislada comunidad del pueblo ayoreo, en la región del Chaco Central. Apenas llegamos, el fotógrafo que nos acompañaba se aproximó a saludar al cacique y a varios miembros de la aldea, contándoles un chiste en lengua guaraní.

Se sorprendió al advertir que los nativos lo miraban con sorpresa, sin reír de su humorada.

–Son ayoreo, no hablan guaraní –le aclaré al oído–. Mejor hablales en castellano.

–¡E'a! –exclamó–. ¡Pero si son indios! ¿Acaso los indios no hablan todos en guaraní?

Este engaño sigue persistiendo en muchos de nuestros compatriotas y en extranjeros que nos visitan. La fuerza de la lengua del pueblo guaraní en la cultura y en la historia del Paraguay ha opacado a las lenguas de las otras etnias y familias lingüísticas, que son igualmente ricas, mágicas y encantadoras.

Quizás una excelente oportunidad para tratar de corregir esta forzada e injusta invisibilidad de nuestras otras lenguas originarias la vamos a tener durante todo este año 2019, que ha sido declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas.

El objetivo declarado de esta iniciativa es "llamar la atención sobre la grave pérdida de lenguas indígenas, que trae consigo la necesidad de conservarlas, revitalizarlas y fomentarlas a nivel nacional e internacional".

Actualmente, en el mundo sobreviven cerca de 6.700 lenguas, de las cuales el 96 % es hablada por solo el 3% de la población mundial.

Los pueblos indígenas constituyen aproximadamente el 6% de la población mundial, pero hablan más de 4.000 lenguas. Y la grave tragedia a la que debemos enfrentarnos: De acuerdo con los últimos estudios, cada tres meses se extingue una lengua en el mundo.

herederos del ÑE'E

Quizás ninguna otra nación del continente americano tiene una lengua indígena tan viva, tan activa, tan unificadora de identidad, como lo tiene el Paraguay con la lengua guaraní, tan presente en su historia, en su habla cotidiana, en su música, en su poesía, en su inconsciente colectivo.

Tal como lo señala la gran escritora y poetisa guaraní Susy Delgado, los paraguayos y paraguayas somos herederos del ñe'e, "ese valor erigido por la cultura guaraní como el más alto y esencial para el ser humano".

Pero así como sabemos muchos del guaraní, conocemos muy poco del ayoreo, yshir, tomaraho, nivaclé, maká, manjui, enlhelt, enxet, guaná, sanapaná, angaité, enenlhet, maskoy, guaicurú, qom, por citar a algunas de la veintena de lenguas que intercomunican y animan a las cinco familias lingüísticas que habitan el suelo paraguayo desde mucho antes de la llegada de los europeos.

Algunas de ellas ya casi no son habladas por los miembros de las propias comunidades. La marginación, la injusticia, el olvido y la soledad no solo cobran víctimas en la sangre y en la tierra, también en la lengua. Es el gran desafío que nos plantea este Año Internacional de las Lenguas Indígenas. Ayudemos a hacer visibles a las voces invisibles.


Fuente: UH