Víctimas de la dictadura rememoran dramáticos momentos y piden ayuda

El hombre dijo a Última Hora que durante la dictadura toda su familia era perseguida por las autoridades, quienes los rechazaban porque eran afines al Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA).

Comentó que casi siempre eran violentados hasta en sus propias casas, donde los robaban y torturaban, pero por miedo a represalias no contaban nada. Indicó que los torturadores iban de Asunción.

Mencionó que año tras año recibían todo tipo de maltratos, y que en 1977 ocurrió lo peor, cuando los torturadores abusaron sexualmente de su esposa, según comentó entre lágrimas.

"Me sacaron a la fuerza de mi casa, me golpearon y quedé inconsciente durante el asalto. Mi familia quedó desamparada. Fue terrible porque no pude hacer nada", rememoró Silvero.

Dijo que en otra oportunidad, cuando regresaba de la chacra con una asada en su hombro, y con su caballo al que iba a dar de beber, le salieron al paso los torturadores, y le dijeron que los comunistas deberían de morir todos, cuando de repente ya escucha un disparo y empieza a correr. "En ese entonces corrí y me refugié en la casa de una tía, pero igual me dispararon con un fusil. Un trabajador de la azucarera Friedmann me trajo al Sanatorio de Villarrica. Todos teníamos miedo en ese entonces y nadie contó lo que pasó", indicó el octogenario.

A su vez, dijo que a raíz del disparo que recibió, le provocó una herida muy grave y los médicos tuvieron que amputarle la mano izquierda para salvar su vida.

Comentó también que todos los maltratos que recibieron fueron delante de sus hijos pequeños que tal vez ni siquiera recordarán todo lo sucedido en aquellas ocasiones.

"Trabajo para dar de comer a mi esposa, y netamente me dedico a la chacra. Pido protección para nosotros, solo recibimos un subsidio por la tercera edad. Tengo hijos que viven en el extranjero que también nos suelen ayudar, pero sería bueno que el Gobierno nos asista como víctimas de la dictadura", señaló Silvero.

Secuelas. Por su lado, doña Viviana Almada de Silvero (78), quien es ama de casa, indicó que tras el maltrato que soportaron por varios años, quedaron con secuelas físicas y síquicas.

"Nos golpearon todo durante la dictadura. Gracias a Dios conseguimos el subsidio de tercera edad, pero no alcanza, porque además de los alimentos, también tenemos que comprar todo tipo de medicamentos", indicó la mujer.


Fuente: UH