Signos de mala gestión en el país de las hidroeléctricas

Vivir en un país donde la energía eléctrica sobra y se debe revender a precios regalados a los países vecinos, mientras gran parte de la población local sufre ante los continuos apagones y cortes del servicio, es algo que resulta difícil de entender y solo puede explicarse por la pésima gestión de un recurso vital que se viene arrastrando desde hace mucho tiempo, bajo la responsabilidad de sucesivos gobiernos. En estos días, la crisis de los apagones ha recrudecido en gran medida con las elevadas temperaturas, dejando a miles de personas sin energía eléctrica, a oscuras, a merced del impresionante calor, con las consecuencias que ello implica en la falta de bienestar, con los efectos sicológicos en las conductas y sobre todo con el gran perjuicio económico que se ocasiona a las actividades productivas al paralizar procesos laborales, afectando además a servicios básicos e incluso al funcionamiento de escuelas, colegios, hospitales.

Según un reporte publicado ayer por este diario, en dos días unos 5.000 usuarios, cerca de 20.000 personas, han sufrido largos apagones tan solo en ciudades del Departamento Central. La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) ha informado que en la noche del martes se alcanzó una demanda máxima de 3.357 megavatios (MW), superior a los picos de 3.355 MW y 3.319 MW, registrados hace una semana.

De este modo, se rompe el récord de consumo por tercera vez en estos primeros días del 2019. Solo desde diciembre de 2017 a la fecha se han apuntado siete récords de consumo. Las explicaciones técnicas son las mismas que se vienen escuchando desde hace años por parte de las autoridades de la compañía administradora de la red eléctrica: No se han realizado las inversiones necesarias en su momento y las redes de distribución han quedado desfasadas ante las crecientes demandas de los usuarios, especialmente en épocas de mucho calor, en que se produce el uso excesivo de aparatos de aire acondicionado. Los argumentos sin embargo ya no convencen. La ciudadanía pide resultados concretos y no excusas o explicaciones.

Sufrir horas o días sin servicio de energía eléctrica bajo elevadas temperaturas es un suplicio, además de perjudicar gravemente al funcionamiento laboral y productivo cotidiano de todo el país. Tener energía de sobra en el país de las hidroeléctricas y no poder hacerla llegar con eficiencia a los usuarios es un signo de claro fracaso en la gestión gubernamental, algo que debe ser enfrentado y reparado con mayor celeridad.

Los planes de mejorar la instalación a mediano y largo plazo no sirven de mucho a quienes no pueden dormir a la noche por el calor, la oscuridad y los mosquitos, en muchos casos sin agua corriente, sobre todo cuando deben acudir al día siguiente a trabajar sin haber podido descansar y asearse mínimamente. El Gobierno debe esforzarse con más urgencia en invertir y crear las condiciones para subsanar esta interminable crisis.


Fuente: UH