Mujer y explotada sexualmente, el perfil de la víctima de trata en Sudamérica

Según el Informe Global sobre Trata de Personas 2018 -difundido en Viena-, las mujeres adultas suponen el 55% de las víctimas documentadas y las niñas el 31%, mientras que los casos masculinos se dividen en un 12% de hombres y un 6% de niños.

El informe de la ONU, con datos de 2016, indica que, en la mayoría de los casos, la víctima es explotada sexualmente (58%), seguido del trabajo forzado (32%).

La ONU señala que “los países andinos reportan una proporción particularmente grande de trata de niños”, así, En Bolivia y Perú se detectaron más víctimas infantiles que adultos, mientras que en Ecuador los menores representan poco menos de la mitad del total.

Argentina y Paraguay detectaron un número muy grande -alrededor del 50% del total- de víctimas de trata para trabajos forzados, mientras que esa cifra en Bolivia alcanzó el 30%.

Si bien la forma más conocida de trata es la explotación sexual, otras víctimas trabajan en condiciones de esclavitud en tareas domésticas o en sectores como la pesca.

La trata consiste en trasladar y retener a una persona mediante la fuerza o la coerción, con el fin de explotarla sexual o laboralmente.

Otras formas de explotación detectadas en América del Sur son la trata para adopciones ilegales y la mendicidad forzada.

La ONU destaca que en Bolivia detectaron entre 2014 y 2017 a 170 víctimas de trata destinadas a adopciones ilegales.

Mientras que la mayoría de las víctimas en América del Sur son femeninas, dos tercios de los detenidos y condenados por esta nueva forma de esclavitud son hombres.

La mayor parte de los casos de trata se registraron o bien dentro del país o de la propia región sudamericana, siguiendo un patrón universal, desde zonas más pobres a otras más ricas.

El informe analiza unos 24.000 casos documentados en 2016 en 142 países, y a nivel global la explotación sexual (59%) sigue siendo el delito más frecuente de esta “esclavitud del siglo XXI”, seguido por el trabajo forzado (34%).

En América del Sur se detectan en 2016 alrededor de 0,7 víctimas por cada 100.000 habitantes, una cifra por detrás de Europa, Norteamérica y América Central, y similar a la de Asia.

La ONU destaca que casi todos los países de la región tienen una legislación específica sobre trata de personas en línea con la normativa internacional

Fuente: EFE


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