La re-hombrización de la sociedad paraguaya

Los que se oponen a ir al cuartel enumeran varias razones. Entre ellas consideran inútil destinar ese tiempo a la milicia, más considerando que varios cursan estudios o son sostenes económicos de sus familias. Recordaban también varios excesos de parte de superiores que tomaron estado público en épocas (no tan) pasadas.

Los que están a favor señalaban la necesidad del Ejército de contar con un personal de reserva en caso de algún conflicto (¿?). También sacaron a relucir las postales de un amarillento pasado: Honrar la memoria de los López y los Héroes del Chaco que defendieron con valentía y pundonor el suelo paraguayo.

Pero el argumento más llamativo se sostenía en una vieja confiable: El hacerse hombre al ir al cuartel. Esta razón era la más defendida con vehemencia por los machos alfa-lomo plateado de la raza guaraní.

Cuál orgulloso estandarte señalaban que el cuartel volverá a convertirse en la meca de la re-hombrización de la sociedad paraguaya. "Porque los jóvenes de ahora ya no saben el sacrificio y no saben qué es ser hombres", según sostenían, palabras más, palabras menos, dentro de sus lógicas.

La fiebre hombretizadora llegaba a niveles estratosféricos al sonido de la insinuante diana marcial. Se ponía más reacia cuando alguno osaba contradecir el pensamiento formado.

Si los cuarteles convierten a los jóvenes varones en hombres ¿qué son antes de eso? ¿Animal, cosa, plantas? ¿Durante la vida anterior a la milicia, cómo definen su sexualidad? ¿Semi-hombres pre verde olivo?

¿Acaso la duda sobre la sexualidad se despeja compartiendo ejercicios físicos y dormitorios con otros camaradas? ¿Las mujeres que van a la milicia salen siendo hombres? ¿En alguna parte de la baja se especifica que uno ya está plenamente hombrificado luego de terminar el servicio?

Son demasiadas preguntas que plantea la metamorfosis que genera el cuartel. La respuesta tal vez tendrán quienes están convencidos de que esa es la verdad. Habría que ver qué beneficios también puede dar a la sociedad. No olvidemos que esos padres que sin cesar señalan que la juventud ya no tiene compromiso y valores, son los mismos encargados de educar y formar a sus hijos en el hogar.

Sería bueno averiguar también si son considerados hombres los 147 soldaditos fallecidos desde 1989. Casos que en su gran mayoría no han tenido resolución en la justicia. Incluso Paraguay fue condenado a nivel internacional.

Es bueno conocer si los militares que hace un tiempo realizaron el desalojo de campesinos paraguayos, según la denuncia pagados por un terrateniente brasileño, daban muestras de hombría, lealtad y servicio a la patria.

Tampoco debemos olvidar la patriótica labor de varios generales y coroneles que atentos custodiaban las fronteras mientras veían pasar los rollos y autos que armaron sus fortunas.

O aquellos superiores que enrolaban a los soldaditos a la tarea de defender el hogar de las moscas, mosquitos y toda clase de suciedades, empuñando la escoba y la palita cumpliendo con el servicio doméstico gratuito.


Fuente: UH