La película de Rambo a orillas del Tebicuarymí

La grabación se difundió esta semana en un programa de televisión y se replicó en la mayoría de los medios y las redes sociales. Aunque en principio no se sabía cuándo fue grabado, ni quiénes aparecían en las escenas, rápidamente se volvió viral y generó gran conmoción. Al poco tiempo se conocieron detalles: la grabación fue hecha el 22 de junio de 2018, en una estancia de la compañía Rojas Potrero, en Borja, Guairá, a orillas del río Tebicuarymí.

El hombre del rifle es Gregorio Papo Morales, conocido por haber protagonizado varios hechos delictivos de estafa, coacción, acciones violentas y hasta la excavación de un túnel para robar un banco. En algunos casos fue procesado y condenado, pero siempre logró salir pronto en libertad, mostrando tener influencias en esferas del poder.

El hombre arrodillado que ruega por su vida resultó ser Antonio Talavera, capataz de la estancia de Lucila Macchi, la madre de Papo. Según testimonio del capataz, la sesión de tortura y el intento de asesinato ocurrió porque él avisó a su patrona que su hijo estaba vendiendo reses de ganado en forma secreta.

La grabación fue hecha por otra persona con la cámara de un teléfono celular, desde la distancia. Tardó más de seis meses en salir a la luz. En ese lapso, el capataz Talavera perdió su empleo, intentó denunciar la agresión en la Comisaría de Borja, pero los policías locales no le hicieron caso y le recomendaron "desaparecer" ante la peligrosidad del atacante.

Si no existiera la grabación, este grave abuso quedaría impune. Una vez más, un justiciero del celular muestra el valor de estos dispositivos como método de registro de los abusos y la presión de los medios y la ciudadanía logran que la Justicia reaccione.

Papo Morales cayó preso el jueves en Villarrica y su defensa resultó cómica: Dijo que la grabación es solo parte de una producción cinematográfica que se estrenará próximamente. ¿Rambo a orillas del Tebicuarymí?

Este pintoresco y grotesco episodio nos muestra el grado de impunidad con que los Rambos criollos todavía circulan por el país, portando armas de guerra, cometiendo delitos y abusos con total impunidad, protegidos por poderosos padrinos desde los círculos de poder.

Uno de ellos ha tenido ahora la mala suerte de que un justiciero video lo ponga en evidencia, pero ¿cuántos otros siguen acechando en lugares donde no existen cámaras encendidas, ni prensa retroactiva, ni indignación ciudadana?


Fuente: UH