Indios y sucios

Hasta ahí todo iba bien, superbueno el mensaje del cartel, pero, lamentablemente, el sujeto derrapó con el comentario que agregó en su tuit: "Para los indios e indias que van a dejar sus residuos en lindos lugares! Guardá en tu mochila, o si no tenés, meté en tu culo, fácil".

Decí que por lo menos usó un lenguaje inclusivo al dirigirse a las indias y a los indios; por lo demás, cayó en el desprecio a los pueblos originarios, tan típico de los paraguayos…

Pero vayamos por partes, como tan elocuentemente dijera alguna vez Jack el Destripador. Esa tan bien justificada preocupación por la limpieza proviene del conocimiento de nuestra naturaleza depredadora, porque es imposible negar que los paraguayos y las paraguayas –con honrosas excepciones– somos ensuciadores natos.

El boleto del transporte público, el envoltorio de la chipa so'o, la servilleta de la empanada, el vasito del yogur, la botella de Coca, todo va a parar al suelo o a la vereda de cualquier espacio público por el que pasamos cual Atila el Huno.

Un ejemplo clarísimo son aquellas fotos que vimos de la Playa San José en Encarnación, llena de desperdicios después de que por sus arenas haya pasado el malón de bañistas.

Cualquier habitué de las redes sociales estará bien familiarizado con las imágenes de compatriotas arrojando basura en los raudales, aprovechando el caudal de esos pequeños arroyos para deshacerse de sus desperdicios. Sin pensar en ningún momento que su basura va ir a parar al escuálido desagüe pluvial, lo va a trancar, lo va a hacer rebozar y después el culpable seguro va a ser Mario Ferreiro, quien tiene muchas culpas, pero hasta ahora no lo vi arrojando basura al raudal.

La falta de higiene más escandalosa se ve cuando hacemos uso de los espacios públicos. Diría que nos movemos como Pedro por su casa, ensuciando sin que nos importe, pero tengo mis dudas: ¿será que realmente la gente no cuida del lugar donde vive?

El problema es que se considera que lo público no es de nadie. Porque para esos pelotud@s que tiran su basura o hacen pipí sobre cualquier pared, la ciudad no es de nadie o, en todo caso, para eso está el personal de Aseo Urbano de la Municipalidad, esa gente que va vestida de anaranjado en Asunción, y que va recogiendo el fruto de nuestra desidia e irresponsabilidad.

Otro capítulo lo podemos escribir con las cosas que vemos en las unidades del transporte público. Los mensajes escritos detrás de los asientos no son nada comparados con la cantidad de basura que dejan los usuarios, entre los que destacan siempre las botellas de gaseosa vacías. Incluso se ve el trabajo de los vándalos en las unidades con aire acondicionado que tienen un pasaje más caro, porque el simio que resiste en nosotros no puede contenerse.

Si se fijaron en todos los ejemplos que he mencionado, en ellos nos vemos pintados los paraguayos, sin distinción de colorcito de piel, apellidos simples o compuestos como tampoco importan los millones en la cuenta del banco. Todos lo hacemos, porque ensuciar la ciudad no es cuestión de "indios".

Equiparar a los "indios" con la suciedad, como tan racistamente sugería el tuitero, es de gente ignorante; que solo habla por hablar. Así que, ¡gracias por llevarte tus prejuicios!


Fuente: UH