Falta educación, pero también sanción para vencer al Aedes

Llevamos más de una década conviviendo con el Aedes aegypti y a pesar de todas las campañas de concienciación y educación ambiental, no hemos aprendido mucho. Montañas de basura se exhiben en los vertederos clandestinos, en plazas y en calles, y por todas partes aparecen recipientes con agua acumulada, muy propicios para convertirse en criaderos del peligroso mosquito.

Según el último reporte de la Dirección General de Vigilancia de Salud, del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, la ciudad de Asunción tiene un 11,8% de infestación larvaria en sus 67 barrios, pero en algunos lugares la infestación llega hasta el 27%. Es un nivel de amenaza muy alto, que se refleja en el dato de que durante la primera quincena de enero se registraron unos 210 casos sospechosos de arbovirosis (males transmitidos por el Aedes aegypti).

Es decir, en promedio se tienen 15 potenciales cuadros de personas afectadas que iniciaron síntomas similares a los del dengue, zika o chikungunya. El intenso calor y la humedad que reinan en estos días de verano estimulan la proliferación del Aedes, pero eso no sería un problema si se dejara de arrojar basura en cualquier lado, eliminando además todos los potenciales criaderos. Lamentablemente, la realidad es distinta.

Desde que se inició la amenaza con las primeras apariciones de casos de dengue, hace más de una década, se ha avanzado muy poco en la conciencia ciudadana, incluyendo la desidia de muchas autoridades, especialmente municipales. Un reciente reportaje publicado por este diario señalaba que, además del deficiente servicio de recolección de residuos, el control de la limpieza urbana es una de las principales asignaturas pendientes de las administraciones municipales, pero también hay una gran responsabilidad de los propios ciudadanos. Diariamente se observan "montañas de desperdicios, que son alimentadas por carreros o dueños de motocarros contratados para deshacerse de muebles o electrodomésticos viejos, restos de poda y otros desechos que no se retiran con la recolección domiciliaria, creando un ambiente insalubre en los vecindarios.

Los desperdicios se constituyen en potenciales criaderos de mosquitos y alimañas, al acumular gran cantidad de agua y materias en progresivo estado de descomposición", destaca el informe.Esta situación obedece en gran medida a la impunidad. En Asunción, la Ordenanza municipal 408/14 establece multas de hasta 219 millones de guaraníes para quienes dispongan irregularmente sus desperdicios, pero la disposición no se aplica. Hace falta insistir en la educación ambiental, pero también imponer sanciones más estrictas a quienes ponen en riesgo la salud de todos.


Fuente: UH