Eliminar privilegios tributarios antes que cargar a trabajadores

Una multiplicidad de investigaciones, estudios, informes y evaluaciones realizados por expertos nacionales e internacionales dan cuenta de la desigualdad en Paraguay. Una de las causas de la misma es la estructura tributaria que favorece en demasía a los sectores de mayores ingresos.

El excesivo peso relativo de los impuestos indirectos es la primera razón. Esta situación es histórica y debió haberse subsanado con la reestructuración realizada hace más de una década. Sin embargo, el retraso en la implementación del impuesto a la renta personal (IRP) y las modificaciones incorporadas en el proyecto finalmente aprobado distorsionaron no solo su capacidad recaudadora, sino también su rol redistribuidor.

El resultado está a la vista. El sistema tributario no recauda lo suficiente para hacer frente a las necesidades del desarrollo y lo que recauda lleva consigo una importante fuente de desigualdad.

La percepción ciudadana de que se gobierna para unos pocos privilegiados, tal como se refleja en la encuesta Latinobarómetro, tiene como uno de sus justificativos la política tributaria, que se confirma en la propuesta de bajar el piso del IRP a quienes cobran dos salarios mínimos por mes. Esta propuesta no sería un problema si el Ministerio de Hacienda cobrara los impuestos a quienes debiera y en un contexto de justicia fiscal. Pero resulta que las personas ubicadas en los niveles económicos más altos logran, incluso en el peor de los casos, no pagar nada gracias a las deducciones. Los impuestos corporativos tampoco aportan lo que deberían debido a la evasión y elusión.

Algunos productos como el alcohol, el tabaco, las bebidas azucaradas y la comida chatarra, que hacen daño a la salud de las personas y ocasionan gastos excesivos a la salud pública, tienen tasas muy por debajo de las recomendadas a nivel mundial. La soja, producción que genera conflicto social y con importantes externalidades negativas como contaminación y deforestación, tiene un escaso peso en la estructura tributaria.

Así, se pueden citar muchos ámbitos de reforma que debieran estar entre las prioridades, antes que incorporar a trabajadores que ganan dos salarios mínimos. Estos, con esos mínimos ingresos, deben sobrevivir ante un Estado que no provee las condiciones básicas como salud pública universal, educación de calidad o créditos blandos para vivienda o mpymes. Para colmo, tal como está diseñado el sistema tributario, sobre este sector también recae una parte importante del peso de los impuestos indirectos.

El Gobierno debe dar señales claras de que gobierna para la mayoría si quiere implementar políticas públicas con el apoyo de la gente. Esta propuesta es claramente contraproducente para este objetivo, ya que no da a conocer otras reformas para reducir la evasión y elusión de los sectores que más se benefician con el crecimiento económico y los recursos con que cuenta el país.

Sería lamentable que, teniendo la oportunidad de mostrar su opción "por la gente" como señala el lema oficial, decida mantener los privilegios de una minoría que no representa a más del 2% de la población.


Fuente: UH