Agenda Bolsonaro: Agenda Itaipú

El hecho de que el mandatario vecino ponga a Paraguay dentro de su primera gira, marcada para este mismo mes, se convierte en una oportunidad que no debe ser desaprovechada. Llegó el momento de plantear las justas reivindicaciones, puesto que el tiempo pasa rápido e Itamaraty nunca ha sido un hueso fácil de roer, fuera quien fuera el jefe de Estado.

Más allá de las millonarias transferencias por royalties y cesión de energía (turbiamente gastadas a través de los años), Itaipú no ha sido lo que el Estado paraguayo merece y necesita que sea. Se debe en gran medida a la buena cintura brasileña para negociar, pero también a la complicidad de las autoridades locales, tal como sucedió en Yacyretá con la Argentina.

El problema no será Bolsonaro, propiamente. El escollo principal siempre ha estado en la clase política paraguaya, que se ha sometido a intereses mezquinos a lo largo del tiempo. Por supuesto, los cinco meses que lleva el Gobierno de Mario Abdo Benítez le otorgan el beneficio de la duda, mas no el tiempo para dilapidarlo.

Como ejemplo, se puede mencionar que las negociaciones con Argentina por Yacyretá debían iniciarse en marzo de 2014 (siete meses después de la asunción de Horacio Cartes) y recién se firmó el acuerdo en 2017. Las Notas Reversales se trataron en el Congreso paraguayo un año después y, hasta la fecha, los documentos aún no tienen validez, puesto que el Legislativo argentino no los trata.

Otro factor cuestionable en los diálogos con los argentinos es la poca socialización y el nulo debate. El Gobierno mostraba sus avances por un lado, la oposición (con sus especialistas) hacía sus audiencias por el otro, pero jamás se dio una confrontación, la cual iba a ser útil para la población. Al menos se podría haber logrado un consenso y así llevar esa hoja de ruta nacional a la mesa negociadora. De estos episodios debe aprender el Ejecutivo actual.

EL CAMBIO EN CASA. Desde 1989 hasta el 2018, Itaipú ha destinado USD 5.536.107 millones al Tesoro paraguayo solo en concepto de royalties. Se les deben sumar los USD 360 millones al año que se envían desde el 2012 con el Fonacide (más de USD 2.100 millones) y los demás recursos transferidos. Resulta indignante que, con todo este dinero repartido, aún muchas gobernaciones y municipios exhiban instituciones educativas en ruinas y centros de salud sin insumos. Por algo se rehúsan a rendir cuentas.

El 2023 imperiosamente debe representar un cambio para Paraguay con Itaipú. Ese año, el país tendrá la oportunidad de ingresar USD 1.000 millones anuales más (si se mantiene la actual tarifa de venta de energía), puede pedir el fin de la exclusividad de cesión al Brasil (por ínfimo valor) para vender la electricidad a un mayor precio en la región o, en su defecto, el aumento en el pago por la cesión.

Para ello debe planificar una buena estrategia y socializarla con todos los sectores, específicamente a la hora de decidir qué hacer con el dinero. De nada sirve tener un generador de riquezas, si estas vuelven a caer en bolsillos de unos pocos.


Fuente: UH