Para arzobispo, crispación política amenaza convivencia democrática

El arzobispo de Asunción, Mons. Edmundo Valenzuela, conocido por su acercamiento y buen feeling con el ex presidente Horacio Cartes, sugirió a los actores de la clase política resolver sus diferencias en una mesa de diálogo, por encima de los intereses sectoriales y rivalidades coyunturales.

"Ante la actual situación de crispación entre los políticos y que pone en peligro la convivencia democrática y la gobernanza, es indispensable una mesa de diálogo, superando rivalidades e intereses parciales, aunque parezcan importantes", lanzó desde el mayor púlpito del país.

Valenzuela aprovechó dirigir este mensaje en su prédica en la que abordó el tema: Producir buenos frutos exige dejarse podar por el Padre.

"La búsqueda del bien común, el amor a la Patria deberá primar para encontrar soluciones, que superen actitudes de injusticia y de impunidad, más bien se realicen la verdad y el cumplimiento de las leyes nacionales", expuso en otro momento de su intervención, siempre teniendo en la mira a los destinatarios del sermón: los políticos y gobernantes.

Entre líneas, puso en consideración que nada aportan las turbulencias retóricas entre el Movimiento Honor Colorado y la nucleación del presidente de la República, Mario Abdo Benítez.

"No aprovecha la Nación paraguaya la desavenencia entre los políticos. Como repite el papa Francisco, el diálogo es el camino para llegar a metas superiores a los propios intereses y eso exige humildad, sinceridad, búsqueda de nuevas formas de colaboración y de entendimiento en objetivos nuevos y válidos para ambos", apuntó.

Globalización. En otra parte de su homilía, Valenzuela se refirió a la crisis que vive la humanidad con "la globalización del dinero y del consumo". Mencionó a las "nuevas ideologías impuestas por las Naciones Unidas". La Iglesia cuestiona la libertad de género, la diversidad sexual y el aborto.

Calificó a este fenómeno como "una nueva dictadura cultural", la cual influye fuertemente –según él– sobre nuestros jóvenes. "Algunos de ellos, los más vulnerables, son víctimas de vicios que los esclavizan, como la drogadicción, la prostitución, el alcohol, el cigarrillo. Al no tener un empleo digno recurren a pandillas de violentos, exponiéndose a la muerte y al sinsentido", enumeró al exclamar: "¡Cuánto trabajo pastoral y educativo tenemos juntos ante esa realidad dolorosa de nuestros jóvenes!".

Invitó a tomar como espejo el testimonio de vida de la beata María Felicia de Jesús Sacramentado, Chiquitunga, quien se ofreció al Señor.

"Su fórmula química T2OS nos recuerda el proceso pascual que la llevó a la santidad", dijo al recordar al Siervo de Dios, el padre Julio César Duarte Ortellado, quien se entregó a la causa de la evangelización de los más pobres, en la zona entonces marginal de Ybycuí, Mbuyapey y Quyquyó.


Fuente: UH